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GROW: científicos y pequeños agricultores aúnan fuerzas para observar el suelo en un contexto de preocupación por el cambio climático

El Observatorio GROW permite que productores agrícolas y alimentarios mejoren la calidad del suelo mediante sensores, una aplicación y datos satelitales. Los progresos permitirán a estas comunidades afrontar mejor los cambios en el clima.

Cambio climático y medio ambiente

¿Sabía que el agua del suelo de la Tierra es esencial para regular el clima y que se puede supervisar para predecir fenómenos climáticos como inundaciones, sequías e incendios forestales? ¿O que actualmente el suelo se deteriora y erosiona entre diez y cien veces más rápido de lo que se forma? Estos datos, destacados en un informe del IPCC publicado en septiembre de 2019, ilustran una vez más la importante función de la gestión del suelo en la lucha contra el cambio climático. Y mientras gobiernos de todo el mundo se esfuerzan por adoptar medidas eficaces, algunos han comenzado a trabajar en ideas que impliquen a todos los niveles de la sociedad en la acción climática. Un ejemplo de tales iniciativas es el Observatorio GROW, que contribuyó a formar diversas comunidades de ciudadanos que generan, comparten y utilizan información sobre la tierra, el suelo y los recursos hídricos. Tal como explica Drew Hemment, investigador principal del proyecto GROW: «GROW se propuso demostrar que un observatorio ciudadano puede ser un modelo eficaz para implicar a todos los niveles de la sociedad en la acción climática, en la conservación y regeneración del suelo, así como en la validación de la nueva generación de satélites de detección a distancia de alta resolución, los datos del Sentinel-1 de Copérnico». En total, se repartieron 6 500 sensores entre 24 comunidades ciudadanas para su colocación sobre la tierra con el fin de complementar la observación por satélite con una evaluación sobre el terreno de los productos de humidificación del terreno. El proyecto GROW, en toda su duración, ha obtenido datos colectivos de 20 500 agricultores con explotaciones de pequeño tamaño con una elevada densidad espacial y temporal.

Hacia unas decisiones más fundamentadas

Al observar la humedad del suelo, el proyecto responde a la urgente necesidad de reunir observaciones terrestres para mejorar la precisión de la información obtenida por satélite. Los agricultores también pudieron aprovechar la valiosa información sobre cómo varía la disponibilidad de agua en sus terrenos a lo largo del tiempo y el proyecto les ofrece acceso a formación en línea sobre métodos de producción alimentaria que conservan y regeneran el suelo. Michal Mos, propietario de un negocio agrícola y una consultoría de cambio climático en El Hierro (la más pequeña de las Islas Canarias), fue uno de los líderes comunitarios participantes en el proyecto. Recuerda su motivación para unirse a la comunidad GROW. «Incluso como recién llegado a la isla, me di cuenta de que podía contribuir a cambiar el sistema agrícola, especialmente mejorando la eficiencia en el uso del agua y con nuevas prácticas de gestión hídrica. Y el proyecto GROW era la solución perfecta para lograrlo, así como una plataforma excelente para sensibilizar a los demás». Según el experimento fue avanzando, Mos intentó acercar a los agricultores de mayor edad a las nuevas tecnologías. «Poco a poco fueron introduciendo la tecnología de los sensores en su rutina. Y pronto comenzaron a comprobar y recoger datos a diario para comprender mejor el ciclo del agua. La aplicación les ofrece una lectura en línea instantánea, mientras siguen recogiendo datos a largo plazo que se analizarán en un taller específico», añade. Al comprender mejor el suelo que cultivan, los pequeños agricultores pueden reducir la cantidad de agua necesaria para el riego, descubrir cuándo el suelo alcanza todo su potencial o comenzar a relacionar la salud y la productividad de las plantas con los datos sobre la humedad. Por ejemplo, dos productores de plátanos de El Hierro descubrieron que estaban regando en exceso sus plantaciones. Gracias a los datos de GROW, pudieron reducir el consumo de agua en alrededor de un 30 %.

Ventajas duraderas para la comunidad

GROW no solo fue beneficioso para los agricultores individuales, como señala Hemment: «Los productores han compartido sus calendarios de siembra para que otras personas puedan beneficiarse de información aún más precisa a través de la aplicación móvil GROW. Incluye información sobre los cultivos que se deben plantar o cosechar y el momento adecuado para ello. Al reunirse en torno a un interés común por el clima, el suelo y la producción alimentaria, y al aprender en comunidad con la tecnología de detección y los datos de observación medioambiental, las comunidades logran comprender mejor su entorno local y su relación con el clima global. Se sienten más capacitadas para afrontar los problemas más urgentes juntos, como una sola comunidad». A pesar de que el proyecto ya ha llegado a su fin, el trabajo continúa. Están desarrollando una nueva aplicación y ocho comunidades GROW afirman que seguirán recopilando y utilizando los datos de GROW. Así, podrán afrontar tanto sus propios problemas locales como el desafío global de la emergencia climática.

Palabras clave

GROW, agricultor, productor agrícola, agua, suelo, supervisión, satélite, acción climática, sensor

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