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Una receta para una mayor aceptación de la Unión Europea por el público

El proyecto EUROPINIONS ha analizado las variaciones en la opinión pública con relación a la Unión Europea (UE) y sus consecuencias desde 2015. Sus hallazgos podrían ayudar a las instituciones europeas a informar mejor sobre las ventajas de pertenecer a la UE.

Sociedad

La UE y sus ciudadanos tienen una relación fluctuante. Según una encuesta de noviembre de 2018, está claro que el 68 % de los ciudadanos europeos considera que su país se ha beneficiado de pertenecer a la UE. Con todo, esta percepción generalmente positiva no se puede dar por sentado. Tal como señala Claes de Vreese, investigador principal del proyecto EUROPINIONS (Causes and consequences of change in public opinion about Europe), financiado por el Consejo Europeo de Investigación: «El futuro de la UE se basa en la legitimidad política y pública». Así, la verdadera pregunta sería cómo se forman y varían estas opiniones, y con qué fin. EUROPINIONS trató de dar una respuesta centrándose en el papel de unos creadores de opinión históricos que han cambiado radicalmente en los últimos veinte años: los medios de comunicación. «Existen varias lagunas del conocimiento que nos parece esencial colmar», explica de Vreese. «La primera es el mapeado y la comprensión del carácter multidimensional de las actitudes de la UE. Sabemos que no todo es blanco o negro, así que necesitamos tener unos conocimientos más profundos. Además, están los entornos cambiantes de los medios de comunicación. Todos tenemos acceso a diferentes fuentes de información, pero todos dependemos de una información mediatizada para conocer a la UE. ¿Cómo se soluciona eso? Por último, observamos el futuro de la opinión de la UE a través del prisma de lo que las personas querrían que fuese la UE». Para llevar a cabo esta investigación, de Vreese y su equipo combinaron varios métodos. Tomaron análisis de contenidos multimedia y vincularon estos datos con datos comparativos de encuestas. Además, realizaron encuestas rápidas y breves para analizar la opinión pública en relación con eventos en curso y crearon diseños de investigación experimental para hacer hincapié en la dinámica a nivel de personas individuales en lugar de grupos sociales más amplios (dinámica de micronivel).

Aprender del pasado y sacar partido del presente

«Nuestra investigación aún no ha terminado, pero ya hemos descubierto algunas cuestiones importantes. Por ejemplo, pudimos demostrar cómo la denuncia de malas prácticas [cualquier acción de la UE que pueda verse o interpretarse de forma negativa] afecta a las actitudes de la UE. Pudimos confirmar el impacto de los medios de comunicación en estas opiniones y también analizamos las consecuencias de una crisis. Resulta que, aunque una crisis relacionada con la inmigración o la economía pueda menoscabar la opinión pública sobre la UE, los efectos no siempre son evidentes. La mayor parte de las personas tendrá una imagen negativa de la UE, pero algunas pueden considerarla un agente eficiente en la lucha por resolver estas crisis», añade de Vreese. En el caso de la crisis de la COVID-19, de Vreese señala que, sobre todo, ha servido para mostrar que las políticas nacionales y de la UE están estrechamente entrelazadas. Los ciudadanos casi nunca atribuyen competencias únicamente a nivel de la UE, por lo que sus opiniones sobre la UE dependen en gran medida de lo que opinen de la política nacional. La evidencia de micronivel también pone de manifiesto que unas opiniones negativas de la política nacional pueden disminuir la confianza en la UE, pero a la inversa no sucede lo mismo. «Además, es importante destacar que, fundamentalmente, la COVID-19 ha hecho que la gente se dé cuenta de lo beneficioso que es pertenecer a una comunidad internacional con fronteras abiertas», explica de Vreese. Aunque los resultados del proyecto confirman que la mayoría de los ciudadanos no quieren salir de la UE, EUROPINIONS también demuestra que, con frecuencia, les gustaría que se hiciesen reformas o mejoras. Teniendo todo esto en cuenta, de Vreese cree que la UE debería abstenerse de intentar influir en las opiniones y, en su lugar, debería centrarse en informar a los ciudadanos e interactuar con ellos. Resaltar sus competencias para resolver crisis (por ejemplo, con intercambios transfronterizos de material sanitario) y conseguir que las personas participen en las conversaciones son buenas prácticas que podrían generar un apoyo y una aceptación mayores por parte del público.

Palabras clave

EUROPINIONS, UE, opinión pública, COVID-19

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