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Coger el ritmo: alegría, trauma y el desafío de baile de «Jerusalema»

La canción sudafricana «Jerusalema», a la que dio alas un grupo de danza angoleño, está dando a las personas de todo el mundo un sentido de comunidad muy necesario durante el aislamiento por la pandemia de COVID-19.

Sociedad

Los beneficios para la salud de la danza son obvios: mejora del tono muscular, mayor resistencia y un corazón más sano. Otro beneficio igualmente importante, pero que puede que sea menos aparente, es la capacidad de la danza para trascender las barreras lingüísticas y físicas al mismo tiempo que reúne a las personas, creando una sensación de comunidad en esta época de distanciamiento físico impuesto por el coronavirus. En los últimos tiempos, nada ha hecho esto más evidente que la fiebre mundial del baile de «Jerusalema», que ha tomado al mundo por sorpresa. Todo comenzó a principios de 2020, cuando un grupo de danza angoleño llamado Phenomenos do Semba añadió su propia coreografía a la canción sudafricana de éxito de 2019 «Jerusalema», de Master KG y Nomcebo Zikode. El vídeo JerusalemaDanceChallenge, ambientado en un patio de algún lugar de Luanda, muestra a un grupo de amigos bailando mientras sostienen platos de comida. En este tiempo de pandemia, su «vídeo #JerusalemaDanceChallenge ha resultado ser contagioso», escribe Ananya Jahanara Kabir, historiadora literaria y cultural del King’s College de Londres en un artículo publicado en el sitio web «Modern Ghana». «Casi de la noche a la mañana, todo el mundo, desde comisarías de policía en África hasta sacerdotes en Europa, estaba publicando sus propios vídeos del baile de "Jerusalema" que reproducían la coreografía». El poder y la atracción de las danzas en línea como el reto de baile de «Jerusalema» radican en una coreografía lo suficientemente sencilla como para hacer que la gente quiera unirse y, al mismo tiempo, lo suficientemente complicada como para que mantengan el interés. «Las rutinas incluyen movimientos direccionales posibilitados por el cambio de pies, en el que los bailarines giran noventa grados para repetir la coreografía. Los pasos sincopados crean una tensión divertida y cada vez más personas pueden unirse, ya que la rutina se repite hasta que termina la canción», explica la profesora Kabir.

Creación de alegría a partir del dolor

En su página de Facebook, Phenomenos do Semba hacen referencia a la «alegria da dança», o alegría de la danza. Según la profesora Kabir, esto «también puede tener una lectura de "alegría política" o de alegría extraída del trauma y la deshumanización. Históricamente, la esclavitud, el colonialismo, la mercantilización y una continua amenaza a la vida de los negros han generado la cultura expresiva afroatlántica». Esta paradoja entre la vitalidad de los estimulantes ritmos africanos y de sus orígenes traumáticos fue el centro del proyecto finalizado MODERNMOVES, financiado con fondos europeos y dirigido por la profesora Kabir y su equipo del King’s College de Londres. La profesora Kabir comenta que sería más útil abordar el reto de baile de «Jerusalema» «en términos de procesos de criollización continuos —una mezcla de culturas— que giran alrededor de la cornisa atlántica», en lugar que como un fenómeno intraafricano. «La criollización, multidireccional, impredecible, pero siempre innovadora, es el motor de la "alegría política" de la música y danza de herencia africana. Si el vídeo angoleño popularizó el himno sudafricano, se trata de un fenómeno de criollización colaborativo y competitivo», afirma Kabir. Con su transición fluida desde la comida a la danza, el grupo angoleño se basa «en reservorios profundos y resonantes de la supervivencia afroatlántica mediante la alegría», remarca la profesora Kabir. «"Jerusalema" se hizo viral durante la pandemia de coronavirus porque el reto de baile promulgó una forma sencilla de conectar y crear comunidad, especialmente en un periodo en la que la gente estaba hambrienta por tener esas posibilidades». El proyecto MODERNMOVES (Modern Moves: Kinetic Transnationalism and Afro-Diasporic Rhythm Cultures) estudió la evolución de las danzas africanas desde las plantaciones hasta las ciudades de todo el mundo. El objetivo era comprender mejor la relación del mundo moderno con las culturas rítmicas de origen africano. El proyecto finalizó en 2018. Para más información, consulte: sitio web del proyecto MODERNMOVES

Palabras clave

MODERNMOVES, danza, africana, «Jerusalema», angoleño, COVID-19, coronavirus

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