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¿Qué hace que el tiempo invertido en desplazarnos merezca la pena?

Los encargados de planificar el transporte tratan a menudo de reducir el tiempo que se pasa en tránsito, pero un proyecto financiado con fondos europeos ha mostrado que el «tiempo bien invertido» puede ser un factor muy importante para los usuarios a la hora de elegir un medio de transporte en concreto.

Transporte y movilidad
Sociedad

¿Ir y venir del trabajo parece una pérdida de tiempo? ¿Es un periodo estresante durante el que preferiríamos estar haciendo algo más útil y productivo? En un estudio de amplio alcance financiado con fondos europeos en el que participaron 3 300 personas de 8 Estados miembros, los cuales registraron entre 7 000 y 10 000 desplazamientos cada uno, se ha determinado que es como mínimo igual de importante disfrutar de un buen viaje o poder realizar distintas actividades durante el trayecto como el dinero o el tiempo empleado en el desplazamiento. «Esta información podría dar lugar a una nueva definición de tiempo de viaje, la cual podría ser importante para diseñar sistemas de movilidad más sostenibles que sean de interés para los usuarios», afirma el coordinador del proyecto MoTiV Ghadir Pourhashem, investigador sénior de sistemas de transporte inteligentes en la Universidad de Žilina (Eslovaquia). En el proyecto se recopilaron datos sobre percepciones positivas y negativas del tiempo de desplazamiento en Bélgica, España, Finlandia, Francia, Italia, Noruega, Portugal y Eslovaquia mediante Woorti, una aplicación para teléfonos inteligentes basada en la colaboración masiva diseñada por el equipo del proyecto MoTiV. La aplicación detecta automáticamente los desplazamientos y modos de transporte, así como los transbordos entre un medio de transporte y otro. Mediante la aplicación , los usuarios también comunicaron sus impresiones durante los desplazamientos. De este modo, se obtuvo información sobre distintos tipos de medios de transporte, automóviles privados, transporte público de corta y larga distancia, autobuses, bicicletas y trayectos a pie, la cual se compensó en función del sexo, el grupo de edad y la cobertura geográfica.

Los viajeros no necesariamente querían reducir el tiempo del desplazamiento.

«La mayor sorpresa fue que la gente quería disfrutar de un trayecto agradable —añade Pourhashem—. Si lo disfruta, no siempre aspira a reducir al mínimo el tiempo de sus desplazamientos». «Si un viajero considera que su desplazamiento merece la pena porque le ayuda a ponerse en forma —como ocurre al ir a pie o en bicicleta— o disfruta del paisaje o contribuye a la productividad porque permite leer o utilizar el teléfono móvil cuando se viaja, es posible que no le importe viajar durante más tiempo», explica Pourhashem. En el proyecto se estudia la experiencia del viajero y adopta un método multimodal, a diferencia de los responsables de planificación del transporte, que suelen, por lo general, recabar información de un modo de transporte específico. En el caso del transporte público a corta distancia prima la fiabilidad y la ausencia de incidencias. Desarrollar actividades laborales retribuidas durante el camino es menos importante. Los conductores de automóviles son los menos propensos a considerar que su tiempo de desplazamiento merece la pena.

Un nuevo método para planificar la movilidad

El proyecto ofrece datos e indicios valiosos de cara a invertir en un transporte de mayor calidad como alternativa a otro más rápido, según indica Pourhashem: «En términos generales, nuestros resultados apuntan a que, desde el punto de vista del viajero, la experiencia del desplazamiento es importante y debería ocupar un lugar central a la hora de planificar el transporte». Por ejemplo, «la mayoría de la planificación del transporte está orientada a las necesidades de movilidad masculinas. Es hora de que los urbanistas y las autoridades dedicadas al transporte tengan en cuenta otras facetas, como la dimensión generacional y de género», afirma Pourhashem. Señala que puede ser necesario utilizar cochecitos de bebé en los sistemas de transporte público. Y si se pueden eliminar obstáculos o mejorar otras experiencias negativas, como la aglomeración de usuarios, los asientos de baja calidad o la falta de fiabilidad, ciertos grupos usarían más el transporte público. El proyecto MoTiV contribuirá a mejorar la calificación de los proyectos de transporte con un índice que mida la utilidad en función de la productividad, la salud o el disfrute. «El nuevo objetivo científico es medir esta utilidad en términos monetarios para que los cálculos encajen mejor en las calificaciones convencionales», añade Pourhashem. Los sistemas de movilidad futuros deben apostar por evitar que se desaproveche el tiempo en los desplazamientos, en lugar de buscar reducciones mínimas del tiempo empleado en el transporte en modos que, por su naturaleza, no permiten aprovechar el tiempo, concluye.

Palabras clave

MoTiV, transporte, movilidad, bicicleta, forma física, índice de utilidad.

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