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Pruebas nuevas para una mejor atención: aprender de la pandemia

Un proyecto financiado con fondos europeos ha proporcionado datos y análisis útiles para ayudar a los profesionales sanitarios y los responsables políticos a mejorar la atención sanitaria tras la pandemia y más allá.

Salud

¿Qué condiciona la actitud de los europeos con respecto a la vacunación? ¿Cuál es el vínculo entre la COVID-19 y la disminución de las donaciones de sangre? ¿Cómo se puede medir la calidad del funcionamiento de los hospitales? ¿Y cómo se pueden traducir estos conocimientos en una mejor atención sanitaria? El proyecto IQCE (Improving Quality of Care in Europe) ha proporcionado respuestas a estas y otras preguntas relevantes sobre la atención sanitaria, lo que marca una diferencia palpable para los responsables de la toma de decisiones y los profesionales sanitarios a medida que afrontan las consecuencias de la pandemia. El proyecto creó una Red Europea de Formación (ETN, por sus siglas en inglés) en el marco de las Acciones Marie Skłodowska-Curie, que conecta y respalda a los investigadores de doctorado en economía de la salud de diferentes universidades europeas. Si bien la labor de la ETN no se limitó a los efectos de la COVID-19, una parte fundamental del trabajo de investigación se centró en la emergencia sanitaria actual para identificar vías concretas para salir fortalecidos de la crisis.

Fomento de la vacunación

La European COvid Survey (ECOS, por sus siglas en inglés), realizada con una periodicidad bimestral desde abril de 2020, analizó la opinión pública sobre temas como las políticas de contención y vacunación en siete países europeos (Alemania, Dinamarca, Francia, Italia, Países Bajos, Portugal y Reino Unido). La voluntad para vacunarse difiere entre países, pero existe un patrón parecido entre los siete países encuestados: «La confianza en las vacunas tiene una gran importancia, y la confianza se logra a través de la información —comenta Jonas Schreyögg, coordinador del proyecto IQCE y catedrático de Gestión de Atención Sanitaria en la Universidad de Hamburgo, entidad anfitriona del proyecto—. El 78 % de los que están al día de las noticias les gustaría vacunarse, frente al 42 % de los que están menos informados».

Información dirigida

Por lo tanto, para aumentar la aceptación, los investigadores propusieron desarrollar campañas informativas dirigidas a grupos de población cuyo menor nivel educativo y consumo de medios de comunicación los hace más reticentes. ECOS se ha convertido en una herramienta sobresaliente para informar tanto a los responsables de la toma de decisiones como al público en general. Se ha citado en casi todos los grandes medios de comunicación impresos de los siete países encuestados y ha recibido cerca de cuarenta y cuatro millones de visitas en línea. Su financiación está garantizada más allá de la duración del proyecto IQCE. La aceptación de la vacuna no es el único ámbito en el que el proyecto ha proporcionado datos nuevos que permiten una comunicación más específica. Por ejemplo, la investigación realizada por Torsten Chandler, becario de investigación de IQCE, puso de manifiesto que las donaciones de sangre, que se ha visto menoscabadas por la COVID-19, podrían fomentarse a través de campañas dirigidas a donantes habituales en lugar de a donantes primerizos.

Un esfuerzo paneuropeo

La red no solo abordó la investigación con un fuerte enfoque empírico, sino que además ayudó a desarrollar nuevos métodos de investigación. Por ejemplo, Angela Meggiolaro, becaria de investigación de IQCE, desarrolló un índice de calidad hospitalaria utilizando datos administrativos de un seguro médico legal de Alemania. El índice se reprodujo en varios países europeos y podría ayudar a mejorar los criterios al fomentar la competencia basada en la calidad. Si algo nos ha enseñado la crisis sanitaria es que los países no pueden afrontarla por sí solos: «Se necesita más coordinación y colaboración entre los países europeos para fomentar la calidad de la atención sanitaria para todos los ciudadanos europeos, incluso más allá de la pandemia», comenta Schreyögg, citando como ejemplo el uso compartido transfronterizo del número de camas hospitalarias. El proyecto IQCE puso en práctica este enfoque. Schreyögg comenta: «Mediante una cooperación y comunicación activas, hemos facilitado la coordinación a escala paneuropea de la investigación en materia de economía de la salud». En la actualidad, se trabaja para crear un programa de doctorado conjunto para fortalecer aún más la capacidad de innovación sanitaria de Europa.

Palabras clave

IQCE, calidad asistencial, Red Europea de Formación, ETN, ECOS, COVD-19, pandemia, economía de la salud, vacunación

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