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El encéfalo, vivo con música imaginaria y el sonido del silencio

Una nueva investigación ha revelado que los momentos de silencio intercalados en piezas musicales desencadenan una actividad encefálica similar a la de cuando imaginamos una canción, lo cual nos ofrece una mejor visión sobre el mecanismo encefálico de predicción sensorial.

Sociedad
Investigación fundamental

La música tiene el poder de movernos. El flujo de una melodía y las pausas dramáticas intermedias pueden influirnos como pocas cosas en la vida, pero, ¿qué pasa en nuestros encéfalos cuando disfrutamos de la música o pensamos en nuestras canciones favoritas? Según una investigación parcialmente respaldada por el proyecto financiado con fondos europeos NEUME, imaginar una canción desencadena una actividad encefálica similar a los momentos de silencio en medio de una melodía. Incluso cuando no suena música, nuestro encéfalo sigue respondiendo a ella. Los resultados de la investigación nos proporcionan una comprensión más profunda sobre las predicciones sensoriales, la capacidad del encéfalo de utilizar información sensorial del entorno para hacer predicciones sobre sucesos futuros. Al escuchar música, nuestro encéfalo intenta constantemente predecir lo que vendrá después. Utiliza el ritmo de la música para interpretar y anticipar la melodía en curso. Cualquier cosa inesperada, como un acorde disonante, incrementa la actividad encefálica. El equipo de investigación del proyecto trató de aislar la señal de predicción del encéfalo a partir de la señal que genera cuando realmente escucha música. Para ello, emplearon electroencefalogramas (EEG) a fin de estudiar cómo responde el encéfalo a los intervalos de silencio repartidos en la música. Por consiguiente, midieron la actividad encefálica de músicos profesionales mientras escuchaban o imaginaban melodías de piano de Bach. La actividad encefálica de los músicos resultó ser la misma durante los intervalos de silencio —cuando se esperaba una nota, pero no sonaba— que al imaginar música. Sin embargo, al escuchar música, su actividad encefálica presentó una polaridad eléctrica inversa tanto al silencio como a la música imaginada, lo cual apunta a distintas activaciones encefálicas.

No es solo una experiencia sensorial

«En el silencio y la música imaginada no hay información sensorial, por lo que la actividad neuronal que descubrimos proviene únicamente de las predicciones del encéfalo, como el modelo interno del encéfalo de la música —señala Giovanni Di Liberto, profesor adjunto en Sistemas Inteligentes del Trinity College de Dublín en una nota de prensa publicada en «ScienceDaily»—. Aunque los intervalos de tiempo silenciosos no contienen información sonora, encontramos patrones uniformes de actividad neuronal en estos intervalos, lo cual indica que el encéfalo reacciona tanto a las notas como a los silencios en la música». Entonces, ¿qué repercusiones tiene? Di Liberto explica: «En definitiva, esto apunta a que la música es mucho más que una experiencia sensorial para el encéfalo, ya que conlleva la intervención del encéfalo en un intento continuo de predecir los próximos sucesos musicales. Nuestro estudio ha aislado la actividad neuronal producida por dicho proceso de predicción. Y nuestros resultados sugieren que estos procesos de predicción son el fundamento tanto de escuchar música como del imaginario musical». Según el investigador, si bien el propósito del equipo era estudiar el procesamiento del sonido y los mecanismos de predicción sensorial, sus hallazgos «tienen implicaciones más amplias», e incluso encuentran aplicación en la investigación clínica. «Por ejemplo, imagine un protocolo de evaluación cognitiva que implique escuchar música —comenta—. A partir de unos pocos minutos de registros de electroencefalogramas al escuchar música, podríamos obtener varios indicadores cognitivos útiles, ya que la música conlleva la intervención de diversas funciones encefálicas, que abarcan desde procesos sensoriales y de predicción hasta emociones. Además, tenga en cuenta que escuchar música es mucho más agradable que las tareas ya existentes». Dos estudios relacionados, «The Music of Silence: Part I» y «Part II», han salido de la investigación cofinanciada por NEUME (Neuroplasticity and the Musical Experience). Ambos estudios se han publicado en la revista «Journal of Neuroscience». Para más información, consulte: proyecto NEUME

Palabras clave

NEUME, música, silencio, encéfalo, actividad encefálica, sensorial, predicción, escuchar

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