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Evolution of genetic network required for fruit and fruit-like structures development of land plants.

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La investigación podría dar frutos para la producción sostenible de alimentos

La investigación sobre la evolución de la fruta puede ayudar a aumentar la producción sostenible de alimentos de origen vegetal.

Dado que hay miles, quizá cientos de miles, de tipos de frutas en el mundo, no es de extrañar que las frutas sean la principal fuente de alimento para los seres humanos. También representan un medio importante para dispersar semillas, lo cual es fundamental para la supervivencia de las especies vegetales y para nuestra capacidad de alimentar a una población en crecimiento. ¿Pero cómo evolucionaron las frutas y qué mecanismos sustentan su formación? El proyecto EVOfruland(se abrirá en una nueva ventana), financiado con fondos europeos, responde a estas preguntas. «Al aportar nuevos conocimientos sobre los mecanismos que subyacen a la formación de los frutos, nuestro objetivo es contribuir a aumentar la producción sostenible de alimentos de origen vegetal», afirma Barbara Baldan, investigadora de la Universidad de Padua(se abrirá en una nueva ventana), socio coordinador del proyecto. El proyecto contó con el apoyo de las acciones Marie Skłodowska-Curie(se abrirá en una nueva ventana).

Impulsando la diversificación de la fruta

Con el objetivo de comprender los pasos evolutivos que condujeron a la reproducción de las plantas y a la formación de semillas y frutos, el proyecto utilizó las últimas técnicas en análisis moleculares, genómicos, bioquímicos, químicos y biofísicos. Este método permitió a los investigadores comprender mejor el origen y la evolución de la fruta. Por ejemplo, al realizar una comparación a nivel molecular de los genes implicados en el desarrollo de las estructuras reproductivas, así como el análisis de las vías reguladoras, los investigadores pudieron identificar los mecanismos que impulsan la diversificación de las especies frutales. «Nuestra investigación sugiere que un cierto grado de conservación que observamos durante la evolución o la divergencia es lo que desencadenó la diversidad en frutas y semillas que vemos hoy en día», explica Baldan. El trabajo del proyecto ha sido documentado en más de 40 publicaciones científicas y debatido en diversas conferencias científicas.

Impacto en la producción frutícola

Más allá de ampliar nuestro conocimiento sobre la evolución de la fruta, la labor de EVOfruland tiene un impacto directo en la producción frutícola. De hecho, la investigación del proyecto sobre los mecanismos evolutivos implicados en el desarrollo de los frutos constituye una poderosa herramienta para aumentar la producción frutícola, incluso en un contexto de rápidos cambios climáticos a nivel mundial. «Nuestros logros científicos podrían allanar el camino para el desarrollo de estrategias innovadoras que permitan cultivar de forma sostenible esta fuente alimentaria fundamental en condiciones ambientales difíciles», añade Baldan.

Sensibilización sobre la fruta

A medida que los investigadores del proyecto compartían sus hallazgos, se dieron cuenta rápidamente de lo poco que sabe el público sobre la fruta. «Las plantas son la base de nuestra alimentación, pero la gente, y especialmente los niños, saben muy poco sobre las frutas y las semillas», señala Baldan. Para ayudar a llenar este vacío de conocimiento, el proyecto organizó una serie de actividades de sensibilización, entre las que se incluyen eventos en el Jardín Botánico de Padua y en el Museo de la Naturaleza y la Humanidad de la Universidad de Padua. Cerca de dos mil personas, entre ellas escolares, participaron en las exposiciones interactivas del proyecto para aprender sobre los distintos tipos de frutas y su uso en la vida cotidiana.

Colaboración con empresas frutícolas

Aunque el proyecto ya ha finalizado, el trabajo de sus investigadores continúa. Baldan y el equipo de jóvenes investigadores formados durante el proyecto no solo participan en otros proyectos relacionados financiados con fondos europeos, sino que también están explorando la posibilidad de colaborar con empresas frutícolas con visión de futuro. «La capacidad de transferir y aplicar los conocimientos adquiridos durante el proyecto podría contribuir a un progreso sostenible para satisfacer las demandas cada vez más urgentes que dictan el crecimiento demográfico y el cambio climático», concluye Baldan.

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