La realidad virtual revela las estrategias de supervivencia de los seres humanos
Las personas que padecen trastornos de ansiedad, como las fobias, experimentan un miedo aparentemente abrumador ante determinadas circunstancias que actúan como desencadenantes. Evitar estas situaciones, a menudo objetivamente inofensivas, puede reducir de forma considerable su calidad de vida. La hipótesis más común sostiene que los trastornos de ansiedad son el resultado de una activación errónea del sistema de defensa del organismo, lo que ha llevado a los investigadores a indagar por qué se activa ante situaciones inofensivas. Sin embargo, según Dominik Bach(se abrirá en una nueva ventana), de la Universidad de Bonn y del University College de Londres(se abrirá en una nueva ventana), existe una hipótesis alternativa: «Quizá no sea el sistema de defensa el que falle, sino las propias conductas defensivas», comenta el coordinador del proyecto financiado con fondos europeos ActionContraThreat(se abrirá en una nueva ventana). Para corroborarlo, el equipo de ActionContraThreat, que contó con el respaldo del Consejo Europeo de Investigación(se abrirá en una nueva ventana), se propuso determinar primero qué hacen las personas sanas en respuesta a situaciones objetivamente perjudiciales. La realidad virtual (RV) permitió recrear de forma segura este tipo de situaciones, superando así las limitaciones éticas y prácticas que hasta ahora habían dificultado la investigación empírica.
Nuevo diseño de RV complementado con técnicas de neuroimagen
Según Bach, en realidad sabemos muy poco sobre cómo reaccionan las personas sanas ante una amenaza inmediata y sobre los mecanismos cognitivos y neuronales que planifican y coordinan esa conducta. De hecho, gran parte del conocimiento disponible se ha extrapolado de experimentos con animales —sobre todo con ratones y ratas—, lo que, dadas las diferencias fisiológicas y biomecánicas, podría inducir a conclusiones erróneas. En el marco de ActionContraThreat, se expuso a 280 personas sanas de Alemania y el Reino Unido a amenazas recreadas mediante RV. «Nos interesaban las amenazas a las que se enfrentaron nuestros antepasados a lo largo de milenios y que contribuyeron a configurar nuestros mecanismos neuronales y cognitivos de defensa. Entre ellas se incluyen agresores humanos, animales depredadores e incluso objetos inanimados, como bloques de rocas en caída», explica Bach. Para registrar tanto el comportamiento como los mecanismos de planificación cognitiva subyacentes, el equipo desarrolló una tecnología que combina la RV con la magnetoencefalografía(se abrirá en una nueva ventana) (técnicas de neuroimagen no invasiva). «Los cascos de RV emiten campos magnéticos mucho más intensos que los generados por el cerebro, por lo que diseñamos un nuevo dispositivo desde cero, con componentes de baja emisión magnética», agrega Bach. Uno de los descubrimientos más destacados fue la secuencia de acciones defensivas/evasivas de las personas. Por ejemplo, en los supuestos de huida, la secuencia típica consiste en enfrentarse primero a la amenaza antes de huir y, después, girarse de nuevo hacia ella. Sin embargo, muchos animales suelen alejarse primero de la amenaza. También se descubrió que el mecanismo cognitivo que sustenta este comportamiento, denominado «planificación reflexiva», se basa en señales del entorno, como las rutas de escape. «Esto es sorprendente, ya que se había asumido que el comportamiento defensivo es instintivo y es algo muy difícil de cambiar. Cada vez hay más pruebas que apuntan a la existencia de una estrategia de “planificación previa”, en la que las personas visualizan de forma continua rutas de escape, incluso en situaciones no amenazantes, que después simplemente ponen en práctica», explica Bach.
Hacia mejores diagnósticos y tratamientos
El equipo pretende ahora aplicar sus hallazgos a poblaciones clínicas. «Observamos que incluso las personas con miedo subclínico a las arañas alteran sustancialmente su comportamiento cuando se enfrentan a amenazas que no son arañas: huyen más rápido, mantienen mayor distancia y miran menos al objeto de la amenaza. Saber cómo actúan quienes presentan niveles clínicos de miedo podría ayudar a esclarecer las causas que subyacen a los trastornos de ansiedad y las fobias, mejorando así su diagnóstico y tratamiento», comenta Bach. Además, se está desarrollando un algoritmo de diagnóstico basado en el comportamiento observable, en lugar de en los informes subjetivos de los pacientes interpretados por los médicos. «Por ahora no podemos predecir de forma cuantitativa el comportamiento de un individuo, pero hemos encontrado formas de predecir la secuencia de comportamiento promedio de un grupo de personas», concluye Bach.