ADN antiguo desvela nuevos aspectos de la vida en la Europa de la Edad de Hierro
Una de las preguntas más fundamentales de la humanidad es «¿de dónde venimos?». Según Stephan Schiffels, investigador de Genética Poblacional del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva(se abrirá en una nueva ventana), la respuesta a esta pregunta puede darnos seguridad sobre dónde está la sociedad ahora y hacia dónde podría dirigirse. «Esto es especialmente cierto en Europa, donde nuestras raíces comunes en la ascendencia genética y una rica historia cultural son una base importante para la unidad actual de Europa y, esperemos, para un futuro unido», afirma Schiffels. El equipo del proyecto MICROSCOPE(se abrirá en una nueva ventana), financiado por el Consejo Europeo de Investigación(se abrirá en una nueva ventana), contribuye a responder a esta pregunta.
Arqueogenética para desenterrar nuestros orígenes
Con el objetivo de obtener nuevos conocimientos sobre la vida en Europa central durante los primeros milenios a. C. y d. C., los investigadores del proyecto se centraron en la arqueogenética, el estudio del ADN antiguo mediante diversos métodos genéticos moleculares y recursos de ADN. «La arqueogenética nos permite abordar nuestros orígenes y ascendencia con un detalle sin precedentes», explica Schiffels, investigador principal del proyecto. Gracias a la arqueogenética, los investigadores pudieron extraer ADN antiguo de yacimientos de toda Europa. A continuación, utilizaron este ADN para reconstruir los genomas de los humanos que vivieron durante ese periodo.
Migración en la Gran Bretaña medieval
Estos genomas reconstruidos proporcionaron datos valiosos sobre la migración y el parentesco en las sociedades antiguas. Por ejemplo, aportaron pruebas de una oleada migratoria masiva(se abrirá en una nueva ventana) que se produjo en la Gran Bretaña de la Alta Edad Media tras el fin de la administración romana. «Los emigrantes de los actuales Países Bajos, el norte de Alemania y el sur de Dinamarca pronto constituyeron la mayoría de muchas comunidades inglesas», señala Schiffels. «A medida que esto ocurría, el registro arqueológico muestra niveles variados de interacción con los lugareños, con comunidades mixtas (incluso familias) que se convirtieron en algo habitual y diferentes hábitos culturales conviviendo». El impacto de esta migración aún se siente hoy en día, ya que muchos ingleses derivan alrededor del 40 % de su ascendencia de la Europa continental de la Alta Edad Media.
Las pruebas genéticas cambian las reglas del juego
Otro hallazgo importante del proyecto fue el descubrimiento de una dinastía de poder en la Alemania celta(se abrirá en una nueva ventana). «Analizamos genéticamente restos humanos de dos de los túmulos prehistóricos más ricos de Europa central y demostramos que estaban emparentados como tío y sobrino», destaca Schiffels. El hecho de que estos príncipes y reyes estuvieran tan estrechamente emparentados sugiere que el poder en esta sociedad antigua se transmitía por línea familiar, lo que sigue siendo un sello distintivo de las sociedades jerárquicas complejas y de las dinastías, que aquí tienen lugar medio milenio antes del apogeo del Imperio romano. «Se trata de un nivel de conocimiento que la arqueología por sí sola no puede proporcionar, por lo que las pruebas genéticas han cambiado las reglas del juego», añade Schiffels.
Apoyo a la comunidad arqueogenética
Este proyecto no solo aportó importantes hallazgos arqueológicos, sino que también contribuyó a la comunidad arqueogenética. Por ejemplo, al desarrollar el proyecto Poseidon(se abrirá en una nueva ventana), los investigadores de MICROSCOPE construyeron una nueva infraestructura para la gestión y el intercambio de datos de investigación. El equipo del proyecto MICROSCOPE aportó además nuevos métodos computacionales que otros investigadores pueden utilizar para generar datos arqueogenéticos e investigar las diferencias de ascendencia con un detalle aún mayor. «Más allá de arrojar nueva luz sobre la cuestión de dónde venimos, estoy seguro de que nuestro trabajo tendrá un impacto duradero en la forma en que los investigadores acceden a los datos arqueogenéticos y los analizan», concluye Schiffels.