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Convertir los objetivos climáticos en acción por el clima

El proyecto europeo ARSINOE promueve un futuro ecológico, resiliente y sostenible con herramientas que conectan necesidades regionales de adaptación al cambio climático con soluciones prácticas.

Las regiones europeas ya están sufriendo las consecuencias de las olas de calor, las inundaciones, las sequías y el aumento del nivel del mar. Así las cosas, las medidas de adaptación al cambio climático se suelen aplicar de forma fragmentaria. «Esto significa avanzar sector por sector, tecnología por tecnología y proyecto a proyecto», comenta Chrysi Laspidou, coordinadora del proyecto ARSINOE(se abrirá en una nueva ventana) en la Universidad de Tesalia(se abrirá en una nueva ventana) (Grecia). «Una de las principales carencias detectadas fue la ausencia de estrategias prácticas. Estas deberían ayudar a las regiones a definir prioridades en sistemas interconectados (como agua, energía, alimentación y ecosistemas), identificar innovaciones concretas acordes con esas necesidades y avanzar hacia medidas financiables y ejecutables». El proyecto ARSINOE se concibió para subsanar esa carencia y validar el planteamiento de la misión europea sobre la adaptación al cambio climático(se abrirá en una nueva ventana) ».

Puesta en práctica de estrategias de adaptación al cambio climático

El objetivo del proyecto ARSINOE era desarrollar un método que las regiones pudieran utilizar para definir y ejecutar estrategias de adaptación acordes con sus necesidades. Para ello, se constituyó un gran consorcio multidisciplinar, que incluía organismos de investigación y universidades, pymes, ciudades y regiones, autoridades públicas, así como redes europeas e internacionales. «Trabajamos a través de nueve estudios de caso distintos (laboratorios vivientes), desde Atenas hasta el sur de Dinamarca», comenta Laspidou. «Se involucraron a distintas partes interesadas para elaborar una visión compartida, identificar barreras y definir paso a paso estrategias de adaptación al cambio climático». En Atenas, los urbanistas trabajan para mejorar la infraestructura verde de la ciudad y favorecer la biodiversidad urbana. El objetivo es aumentar la capacidad de adaptación y resiliencia frente a problemas del cambio climático, como las olas de calor extremas y las inundaciones repentinas. En este contexto, se creó un mercado de innovación y un mecanismo de emparejamiento: la Climate Innovation Window(se abrirá en una nueva ventana) (CIW). El mecanismo permite a las regiones seleccionar y contratar innovaciones para su demostración y asimilación. «En resumen, ARSINOE no consideró la innovación como algo exclusivamente tecnológico, sino como un sistema que debe integrar personas, gobernanza, datos y financiación para que las soluciones puedan aplicarse a gran escala», explica Laspidou.

De las necesidades regionales a las soluciones reales

El CIW fue un elemento clave en el proceso de identificación de necesidades regionales para aplicar soluciones reales. Los estudios de caso de los nueve laboratorios vivientes ofrecen una perspectiva detallada de los retos afrontados y de las soluciones identificadas. En Rumanía, se llevaron a cabo intervenciones preliminares, como la evaluación de bacterias para biofiltración en el delta del Danubio y el ensayo de técnicas en suelos contaminados por sal, con el objetivo de restaurar funciones ecosistémicas y favorecer la adaptación al cambio climático. «Mejoramos el CIW a partir de los comentarios de los usuarios y de su uso práctico», agrega Laspidou. «En total, se contrataron veintitrés innovaciones mediante licitaciones abiertas durante los estudios de caso. Esto permitió a los innovadores obtener validación en entornos reales. Además, ayudó a las regiones a avanzar más rápidamente de la fase de “interés” a la de “aplicación”». El proyecto también puso en marcha MINKA(se abrirá en una nueva ventana), una aplicación de ciencia ciudadana. Casi nueve mil personas emplearon esta aplicación para recopilar más de trescientas setenta mil observaciones de biodiversidad en el área urbana de Atenas, lo que proporcionó a la ciudad un conjunto detallado de datos sobre biodiversidad para planificar sus futuras intervenciones. «Al identificar vulnerabilidades, los responsables políticos pueden priorizar la adaptación, asignar recursos de manera eficaz y diseñar estrategias de mitigación de riesgos, mientras que los científicos pueden favorecer el desarrollo de regiones resilientes al cambio climático», señala Laspidou.

Identificación de las soluciones climáticas adecuadas

En adelante, las autoridades públicas podrán seguir utilizando el CIW para identificar soluciones climáticas adecuadas y aprender de las experiencias de los nueve estudios de caso del proyecto. Los innovadores y las pymes también se beneficiarán, al obtener mayor visibilidad y disponer de un mecanismo que conecta sus soluciones con quienes las necesitan. También se fomentará la reproducción más allá de los nueve laboratorios vivientes a través de redes como ENRICH GLOBAL(se abrirá en una nueva ventana), que aúna a innovadores, autoridades públicas y líderes comunitarios de toda Europa para crear comunidades más resilientes y sostenibles. «ARSINOE contribuye a traducir los objetivos de alto nivel del Pacto Verde Europeo(se abrirá en una nueva ventana) en estrategias de aplicación regional», concluye Laspidou. «Nuestras herramientas y directrices pueden ayudar a las regiones a codiseñar estrategias de adaptación intersectoriales, empíricas y vinculadas a la financiación y a la gobernanza. No se trata solo de “qué hacer”, sino de “cómo hacerlo realidad”».

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