Análisis de la resistencia a la explotación de los trabajadores agrícolas migrantes
La explotación de trabajadores migrantes en diferentes campos de producción está bien documentada. Los datos estadísticos y los estudios efectuados en América del Norte, Europa e Italia apuntan de forma consistente a un problema generalizado y persistente. «Para seguir siendo competitivos y reducir al mínimo los costes laborales, estos sistemas “exprimen” a una fuerza laboral histórica y socialmente marginada», explica Eriselda Shkopi, investigadora posdoctoral en la Universidad Ca’ Foscari de Venecia. En el proyecto Mig.Pro. que contó con el apoyo de las acciones Marie Skłodowska-Curie(se abrirá en una nueva ventana), un equipo de investigadores se propuso esclarecer las subjetividades políticas de los trabajadores agrícolas migrantes en Canadá e Italia. La finalidad del proyecto era comprender y visibilizar las «prácticas de resistencia» de estos trabajadores, con el fin de poner de relieve no solo su lucha, sino también sus acciones orientadas a mejorar sus condiciones laborales, reivindicar la dignidad en el trabajo y exigir igualdad de derechos. «Mig.Pro. se centra en cómo estas personas y grupos, con independencia de su estatus jurídico y su situación de marginación, cuestionan las fronteras materiales y simbólicas de la ciudadanía mediante luchas cotidianas, tanto individuales como colectivas», comenta Shkopi.
Investigar los derechos de los migrantes mediante entrevistas y análisis
El objetivo era desarrollar y probar metodologías innovadoras en Canadá para, a continuación, adaptarlas y aplicarlas al contexto italiano. «El paralelismo entre ambos países resulta sugerente y, al mismo tiempo, urgente», señala Shkopi. «Estos países cuentan con regímenes regulatorios distintos, pero ambos configuran un “perímetro de ciudadanía”: un acceso a los derechos que, a la vez, margina a los trabajadores que no son ciudadanos o que no cuentan con un estatus jurídico estable». El equipo recopiló datos a través de más de ochenta entrevistas realizadas en ambos países a trabajadores migrantes, activistas, sindicalistas, personal investigador y miembros de redes de defensa de los derechos. En el estudio se empleó un enfoque multimétodo que combinó el análisis de medios de comunicación y de políticas públicas, el trabajo de campo intensivo, los grupos de discusión y la observación participante.
Necesidad de avances en múltiples frentes
Los resultados muestran que, aunque la explotación es sistémica tanto en Canadá como en Italia, las medidas jurídicas y los marcos regulatorios —por diversos que sean— ya no resultan suficientes por sí solos. Por ejemplo, uno de los principales descubrimientos de la investigación fue que la explotación laboral no se puede abordar solo con medidas jurídicas o represivas. «Hay que aunar todas las dimensiones. Es necesario un cambio cultural, político, económico y jurídico radical tanto en lo que respecta a la migración como a las relaciones laborales», explica Shkopi. También se descubrió una diferencia clave en las prácticas de autoorganización y las medidas de apoyo ofrecidas por las redes de simpatizantes en los dos países. Por ejemplo, la campaña canadiense #StatusForAll es una iniciativa de base promovida por migrantes que articula alianzas y se centra en la obtención de un estatus jurídico como puerta de acceso a los derechos fundamentales. «Tender puentes entre los activistas migrantes y la comunidad científica e investigadora ofrece aportaciones de gran valor para el contexto italiano y, me atrevería a decir, también para el marco europeo», afirma Shkopi.
De la investigación a las recomendaciones políticas
El legado de Mig.Pro. se concreta en un conjunto de recomendaciones políticas elaboradas con los participantes en el proyecto. Entre ellas figuran el refuerzo de las redes de solidaridad lideradas por migrantes y la creación de órganos de representación dirigidos por trabajadores migrantes. Los resultados de la investigación se están presentando en congresos nacionales e internacionales. Asimismo, las próximas publicaciones científicas estarán disponibles para la comunidad científica y para las personas participantes en el proyecto. «La trayectoria futura y las aplicaciones prácticas de este conocimiento se definirán en colaboración con los participantes», concluye Shkopi. «De este modo se garantizará que los resultados sigan alineados con las prioridades que ellos mismos han identificado y que continúen fortaleciendo los movimientos liderados por migrantes y las comunidades locales a ambos lados del Atlántico».