Herramientas probadas en explotaciones ayudan a los agricultores a reducir la incertidumbre a la hora de aplicar fertilizantes
Decidir la cantidad de fertilizante a aplicar y el momento en el que hacerlo es una de las decisiones más importantes de los agricultores dedicados a los cultivos herbáceos. En el proyecto NUTRICHECK-NET(se abrirá en una nueva ventana), financiado con fondos europeos, se examinó esta cuestión mediante la participación de agricultores y asesores en la evaluación de herramientas de nutrición de cultivos que contribuyeran a la toma de decisiones sobre el terreno, incluida la selección de fertilizantes de origen biológico, como estiércol y nutrientes reciclados. A través de los Crop Nutrition Clubs(se abrirá en una nueva ventana), se compararon herramientas de análisis del suelo, hojas y granos, imágenes satelitales, programas informáticos de apoyo a la toma de decisiones y sistemas de recomendación. Además, se desarrolló una plataforma en línea(se abrirá en una nueva ventana) en la que los agricultores pueden buscar y comparar los recursos disponibles.
Prueba de herramientas para la toma de decisiones sobre el uso de fertilizantes por los agricultores
Los agricultores probaron herramientas que podrían facilitar distintas fases de la planificación del aporte de nutrientes, desde el establecimiento de la tasa de aplicación de fertilizantes hasta la comprensión de la variabilidad de las parcelas. Tal y como explica Sarah Kendall, coordinadora científica de NUTRICHECK-NET: «En el proyecto, los agricultores probaron varias herramientas de diferentes categorías, lo que les ayudó a ganar confianza en las decisiones que tomaban a la hora de usar fertilizantes». Algunas herramientas proporcionaban directamente recomendaciones sobre fertilizantes, mientras que otras ayudaban a los agricultores a comprender mejor el rendimiento de los cultivos. El planteamiento de «medir para gestionar» del proyecto se desarrolló en tres fases, a saber: planificar, comprobar y ajustar, y finalmente revisar. Un agricultor parte de información básica sobre la parcela, como la textura del suelo, los cultivos anteriores, las aportaciones de estiércol y el rendimiento esperado. A continuación, el análisis del suelo y del estiércol permiten refinar el plan de gestión de nutrientes. Durante la campaña, las imágenes satelitales o el análisis de las hojas ayudan a comprobar si el plan sigue siendo adecuado para las condiciones del cultivo. Tras la cosecha, el análisis de nutrientes en el grano, los datos sobre el rendimiento y los cálculos del balance de nutrientes contribuyen a mejorar el plan para el año siguiente.
El análisis del suelo y los programas informáticos se ganan la confianza de los agricultores
No todas las herramientas funcionaron igual de bien en las condiciones reales de la explotación agrícola. Las herramientas que generaron mayor confianza fueron aquellas más familiares, claras y respaldadas por información práctica y fiable. «Tras analizar una amplia variedad de indicadores de rendimiento que tienen en cuenta la confianza, la facilidad de uso y la relación coste-beneficio, se identificó el análisis del suelo como el tipo de herramienta con mejor desempeño. Este resultado indica que los agricultores necesitan más apoyo para valorar el potencial de estas herramientas a la hora de revisar estrategias de nutrición y fundamentar decisiones futuras», comenta Kendall. El análisis del suelo obtuvo una puntuación alta porque ya se utiliza de forma generalizada y proporciona información que los agricultores pueden aplicar directamente a la planificación de la fertilización. En cambio, el análisis del cultivo cosechado obtuvo puntuaciones más bajas, sobre todo en lo que respecta a la facilidad de uso y la rentabilidad económica, ya que suele servir para ajustar estrategias futuras más que para introducir cambios inmediatos durante la campaña. Esto dificulta la percepción rápida de sus beneficios, lo que pone de relieve que incluso las herramientas más útiles deben adaptarse a las rutinas de trabajo, la presión temporal y los ciclos de decisión de las explotaciones.
Las buenas prácticas convierten las observaciones sobre el terreno en recomendaciones compartidas
El equipo del proyecto NUTRICHECK-NET no buscó imponer una única herramienta para todas las explotaciones. Cada país y cada cultivo presentan diferencias. La investigación llevada a cabo en el proyecto reveló que las categorías de herramientas son más útiles que las recomendaciones genéricas. «NUTRICHECK-NET proporcionó veintiuna buenas prácticas integrales que son aplicables a agricultores de toda Europa», explica Kendall. Esas buenas prácticas están vinculadas a categorías de herramientas que facilitan la planificación, la comprobación y la revisión. La plataforma del proyecto permite a los usuarios filtrar y comparar herramientas, mientras que está previsto que los resultados estén disponibles a través de EU FarmBook(se abrirá en una nueva ventana). Las investigaciones europeas sobre gestión y recuperación de nutrientes muestran la misma tendencia general: el conocimiento práctico debe trasladarse de la investigación a las decisiones cotidianas en las explotaciones agrícolas. El resultado es una vía más clara para los agricultores que buscan reducir la incertidumbre, aplicar fertilizantes con mayor precisión y aprender de los resultados campaña tras campaña.