Encontrar los árboles perfectos para purificar el aire, favorecer a los polinizadores y refrescar las ciudades
Las ciudades destinan muchos recursos al arbolado urbano porque este proporciona muchos beneficios, desde mejorar la calidad del aire hasta proporcionar refugio y alimento a la fauna silvestre. Sin embargo, no siempre se sabe qué especies de árboles desempeñan mejor cada una de estas funciones. Además, los distintos objetivos no siempre son compatibles. Por ejemplo, una especie de árbol muy eficaz para purificar el aire puede que no sea el preferido por quienes vivan en la zona o no ofrecer el hábitat más adecuado para insectos beneficiosos.
La base científica para elegir mejor el arbolado urbano
En el proyecto BioCiTrees(se abrirá en una nueva ventana), que contó con el respaldo de las acciones Marie Skłodowska-Curie(se abrirá en una nueva ventana), se investigó cómo seleccionar las especies arbóreas más adecuadas en tres ciudades del sur de España con el fin de mejorar el bienestar físico y mental de sus habitantes. «El valor añadido de BioCiTrees radica en su enfoque integral. En lugar de analizar cada beneficio por separado, se considera de forma conjunta la contribución de los árboles tanto a la naturaleza como a la sociedad», comenta Nuria Pistón(se abrirá en una nueva ventana), coordinadora del proyecto y profesora en el Departamento de Ecología(se abrirá en una nueva ventana) de la Universidad de Granada. «El proyecto proporciona a los responsables de la planificación urbana herramientas basadas en la ciencia para diseñar espacios verdes eficaces, aceptados por la ciudadanía y preparados para un clima cambiante». Los investigadores se propusieron comprender mejor cómo los árboles retienen el polvo y favorecen a los insectos en Granada, Málaga y Sevilla. También analizaron cómo podrían modificarse esos beneficios a medida que avance el cambio climático. «En BioCiTrees se logró encontrar un equilibrio entre el rendimiento científico de las especies y las preferencias reales de la población para sus barrios», explica Pistón. Ahora se está desarrollando un mapa de síntesis que relaciona las características físicas de los árboles, como la forma de las hojas, con los beneficios que proporcionan, entre ellos la reducción de la temperatura urbana o la captura de contaminantes atmosféricos.
Barrios más verdes
La investigación ayudará a las ciudades a invertir con mayor criterio en proyectos de infraestructuras verdes. La elección de las especies arbóreas más adecuadas puede contribuir a reducir los problemas de salud relacionados con la contaminación atmosférica, disminuir las temperaturas durante las olas de calor y favorecer especies esenciales para los ecosistemas, como las abejas y las mariposas, responsables de la polinización. En Granada, una ciudad de tamaño medio especialmente vulnerable al cambio climático, los investigadores estudiaron la capacidad del arbolado para mitigar el calor. e identificaron con precisión las zonas donde era necesario incrementar la cobertura arbórea para reducir la temperatura. Los resultados podrían servir de guía a los urbanistas para optimizar la distribución del arbolado viario para regular el calor de la mejor manera. El equipo de investigación también cuantificó la cantidad de partículas finas que distintas especies son capaces de retener sobre la superficie de sus hojas. Las partículas finas constituyen uno de los principales contaminantes atmosféricos, por lo que conocer qué especies arbóreas las capturan con mayor eficacia facilitará la selección del arbolado más adecuado para zonas próximas a carreteras con mucho tráfico o escuelas. Los investigadores también identificaron las comunidades de insectos presentes en los árboles para determinar qué especies arbóreas favorecen en mayor medida la biodiversidad. La sensibilización, la divulgación y la transferencia de conocimientos adquirieron un papel destacado durante el proyecto. Con el fin de conocer qué aspectos de los parques y las calles valoran más los ciudadanos, se efectuó una encuesta sobre su percepción de los espacios verdes y las razones por las que los consideran importantes. «BioCiTrees fue más allá de la investigación al aportar por la formación de las nuevas generaciones», concluye Pistón. «El proyecto incluyó impartir cursos universitarios, supervisar varias tesis doctorales y organizar talleres en colegios locales para mostrar a los jóvenes cómo los árboles actúan como filtros naturales contra la contaminación».