Enseñanzas prácticas sobre la restauración de ecosistemas de agua dulce
En un mundo sometido a los efectos de un clima en constante cambio, con consecuencias para el medio ambiente, las personas y los recursos, cabe preguntarse si la naturaleza podría ofrecernos soluciones. En el proyecto MERLIN(se abrirá en una nueva ventana), financiado con fondos europeos, se demostró cómo la restauración a gran escala de los ecosistemas de agua dulce puede contribuir a frenar la pérdida de biodiversidad, hacer frente al cambio climático y reforzar la seguridad hídrica.
Un enfoque integral para la restauración de los ecosistemas de agua dulce
En MERLIN participaron cuarenta y siete socios, que aplicaron y evaluaron distintas medidas de restauración en dieciocho emplazamientos de demostración(se abrirá en una nueva ventana) repartidos por toda Europa. El equipo formado por especialistas en ecología, hidrología, economía, ciencias sociales y gobernanza colaboró con profesionales de la restauración, administraciones públicas, organizaciones no gubernamentales y empresas responsables de ejecutar las actuaciones sobre el terreno. «La combinación de los conocimientos científicos con la experiencia práctica de quienes planifican y llevan a cabo la restauración nos ayudó a desarrollar soluciones con una sólida base científica, contrastadas en condiciones reales y de aplicación directa tanto en las políticas públicas como en la práctica», comenta Sebastian Birk, coordinador del proyecto en la Universidad de Duisburgo-Essen (Alemania). Las medidas de restauración se adaptaron a las condiciones ecológicas y sociales de cada lugar. Por ejemplo, en la cuenca del Emscher, en Alemania, varios tramos del río se recuperaron como ecosistemas funcionales. Esta medida permitió reducir el riesgo de inundaciones, mejorar la calidad del agua y favorecer la calidad de vida de las comunidades locales. En Komppasuo, en Finlandia, se restablecieron los niveles naturales del agua en turberas que habían sido drenadas. Ello favoreció la recuperación de los hábitats de turbera y su biodiversidad, así como la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de los suelos de turba degradados. Para evaluar estas medidas, el equipo del proyecto llevó a cabo un seguimiento de la biodiversidad, el funcionamiento de los ecosistemas y los servicios ecosistémicos, junto con análisis económicos, de gobernanza y de políticas públicas. «Gracias a este enfoque integral, pudimos determinar no solo la eficacia ecológica de la restauración, sino también las mejores estrategias para llevarla a la práctica, financiarla de forma sostenible y ampliarla a toda Europa», destaca Birk.
Nuevas vías de financiación privada
El equipo de MERLIN también analizó las posibilidades de diversificar las fuentes de financiación(se abrirá en una nueva ventana) para la restauración de ecosistemas acuáticos. La financiación privada constituye una vía importante para impulsar los objetivos europeos de recuperación ambiental. En este contexto, se identificaron y evaluaron instrumentos financieros ya disponibles(se abrirá en una nueva ventana), como los bonos verdes, la financiación combinada y los pagos por servicios ecosistémicos, y su capacidad para respaldar la restauración de ecosistemas de agua dulce. También se puso en marcha el programa Zero Risk Nature Acceleration Programme(se abrirá en una nueva ventana), destinado a desarrollar propuestas de restauración atractivas para la inversión mediante asesoramiento personalizado, el diseño de modelos de negocio y colaboración con especialistas financieros. Aunque la financiación privada de la restauración de la naturaleza ofrece buenas perspectivas, todavía se encuentra en una fase incipiente. La identificación y el ensayo de fórmulas de financiación adecuadas, junto con el análisis de las condiciones necesarias para atraer inversores, han sentado las bases para futuras inversiones en este ámbito.
Colaboración intersectorial: un claro indicador de éxito
Durante su ejecución, en el marco de MERLIN se completaron cuarenta y dos actuaciones de restauración de ecosistemas de agua dulce en toda Europa, en gran medida gracias al compromiso y al esfuerzo conjunto de los socios. Más allá de este importante logro, uno de los resultados más relevantes del proyecto fue constatar que el éxito de la restauración suele depender menos del diseño técnico de las medidas que del contexto de gobernanza en el que se aplican. «Esto confirmó la importancia de entender la restauración de los ecosistemas no solo como una intervención ambiental, sino como un proceso social a largo plazo que exige la colaboración entre distintos sectores y disciplinas», señala Birk. En conjunto, MERLIN deja tras de sí un importante legado al contribuir al debate político en torno al Reglamento de Restauración de la Naturaleza(se abrirá en una nueva ventana). Además, proporcionó orientaciones basadas en datos científicos para ampliar la aplicación de soluciones de restauración de ecosistemas de agua dulce. «MERLIN demostró que la restauración a gran escala es factible y beneficiosa, pero también puso de manifiesto los retos que aún deben resolverse en materia de gobernanza, financiación y ejecución. Sus resultados servirán de referencia para impulsar una nueva generación de medidas de restauración de ecosistemas de agua dulce en toda Europa», concluye Birk.