Mejores células musculares para impulsar el sector de la carne cultivada
La producción de carne es una de las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero, por lo que recurrir a fuentes alternativas de proteínas podría contribuir sobremanera a la transición hacia la neutralidad climática(se abrirá en una nueva ventana) de la Unión Europea. La demanda de carne cultivada está creciendo, pero su producción aún plantea importantes limitaciones: costes elevados y procesos difíciles de escalar; además muchos productos aún no logran reproducir la textura, el sabor y el perfil nutricional de los productos cárnicos convencionales. En el proyecto PROFUSE(se abrirá en una nueva ventana), financiado por el Consejo Europeo de Innovación(se abrirá en una nueva ventana), se buscó dar respuesta a estos problemas mediante el estudio del tejido muscular. El equipo del proyecto desarrolló dos tecnologías para las empresas de carne cultivada: una para acelerar el crecimiento muscular y otra para proporcionar una fuente fiable de células musculares bovinas sin modificación genética. «La carne cultivada tiene ante sí tres grandes retos: equiparar sus costes con los de la carne procedente de la ganadería, producir a gran escala y alcanzar la calidad y el sabor adecuados», explica Guy Nevo Michrowski, coordinador de PROFUSE. «Estamos especializados en tecnologías que favorecen el cultivo de células musculares. Un filete es músculo. Una pechuga de pollo es músculo». La investigación de PROFUSE parte de trabajos anteriores financiados por el Consejo Europeo de Investigación(se abrirá en una nueva ventana) a través del proyecto SuperFusion, en el que se estudió un método para inducir la formación de fibras musculares destinadas a la producción industrial de carne.
Acelerar la maduración de las células musculares
Las actividades del proyecto abarcaron líneas celulares, métodos de cultivo, análisis basados en inteligencia artificial y suplementos para medios de cultivo, es decir, ingredientes que se añaden al líquido rico en nutrientes utilizado para cultivar células. Uno de los principales productos obtenidos es PROFUSE-S1, que acelera y mejora la maduración de las células musculares inmaduras y la formación de fibras musculares plenamente maduras. Este proceso es fundamental porque las fibras musculares aportan gran parte de la textura, la estructura y las proteínas características de la carne. Durante el proyecto también se desarrolló una segunda generación de este suplemento: PROFUSE-S2. «El objetivo principal no era limitar las pruebas a una superficie bidimensional, sino realizarlas en un sistema tridimensional que reprodujera mejor tanto las condiciones de producción de la carne cultivada en una fábrica como el aspecto de un filete en el plato», explica Michrowski. El trabajo también se centró en una línea celular de músculo bovino adaptada a la producción de carne cultivada sin modificaciones genéticas. En este sentido, se buscaba proporcionar a los productores una fuente fiable de células que pudieran cultivarse a gran escala. ProFuse, la empresa coordinadora, trabajó con mioblastos —células precursoras del músculo— para reproducir la textura y el sabor de la carne, en lugar de utilizar fibroblastos —precursores del tejido conjuntivo— o células madre embrionarias, que algunos productores de carne cultivada emplean.
Pruebas de la tecnología en la industria
Una parte importante de PROFUSE consistió en llevar la tecnología más allá del laboratorio. El equipo colaboró con varios productores de carne cultivada para probar el suplemento y la línea celular bovina en sus procesos de producción. Las pruebas realizadas con la empresa de carne cultivada SuperMeat permitieron reducir los costes de producción. El suplemento acortó los tiempos de producción, aceleró la maduración de las células hasta formar tejido muscular funcional y aumentó considerablemente el rendimiento muscular total. Como resultado, se redujo el coste de producción por kilogramo. La línea celular bovina también se probó con un importante cliente de los Países Bajos y, según ProFuse, las primeras pruebas de adaptación dieron buenos resultados, lo que facilitará su integración en una fase posterior, cuando lo permitan los plazos de producción. Al mismo tiempo, ProFuse adaptó su línea celular PROFUSE-B8 al cultivo en un medio con suero y evaluó la formación de músculo sobre estructuras destinadas a sustentar el crecimiento del tejido.
Hacia la siguiente fase
Durante PROFUSE se prepararon los productos para su comercialización: se definieron modelos de producto y de concesión de licencias, se proporcionó a los clientes toda la documentación reglamentaria sobre seguridad, se identificaron posibles socios y proveedores y se iniciaron pruebas de concepto para evaluar el ahorro de tiempo y costes que podría aportar la tecnología. El mercado de la carne cultivada aún se encuentra en una fase temprana de desarrollo, pero ProFuse estima que podría alcanzar los 22 000 millones EUR para 2050. La tecnología también podría reducir el impacto ambiental de la producción alimentaria, un objetivo clave de la Estrategia «De la granja a la mesa»(se abrirá en una nueva ventana) de la Unión Europea. Mientras tanto, el equipo de ProFuse está aplicando sus conocimientos sobre crecimiento muscular al desarrollo de fármacos y complementos alimenticios con los que combatir la pérdida de masa muscular asociada a los fármacos GLP-1. Los resultados de esta investigación podrían aprovecharse más adelante en la producción de carne cultivada, ya que el reto de fondo es el mismo: lograr un crecimiento muscular más eficiente. «Cualquier descubrimiento que hagamos ahora para proteger el músculo y favorecer su crecimiento podrá aplicarse también a la carne cultivada», concluye Michrowski.