Modelar la reserva de carbono de los bosques europeos
El carbono es un elemento fundamental. Las especies vegetales y animales, vivas y muertas, contienen reservas de carbono naturales, así como la atmósfera, en forma de dióxido de carbono. El carbono circula continuamente por un ciclo de aire-tierra-agua. Respecto a las reservas de carbono, el proyecto estudió el carbono de las zonas forestales, concretamente la biomasa aérea, la biomasa terrestre, los restos leñosos y el suelo. El objetivo del proyecto era establecer y evaluar metodologías para la evaluación de la reserva de carbono en las zonas forestales. Se estableció un campo de pruebas para modelar las situaciones reales de forestación y reforestación. Con los datos del inventario forestal, se calculó la reserva de la biomasa aérea. Haciendo uso de determinados factores específicos del lugar que se habían desarrollado en el estudio, estos datos se convirtieron en datos sobre el carbono. También se desarrollaron ecuaciones de la biomasa para poder evaluar los datos del carbono con más precisión en otras situaciones. Los cambios en la reserva del suelo y los restos leñosos se evaluaron con datos específicos del lugar, teniendo en cuenta los cambios de la materia carbonosa en el campo de pruebas a lo largo del tiempo. Así mismo, se efectuó un análisis de incertidumbre para ilustrar los métodos y el grado hasta el que se podía incorporar la incertidumbre derivada en los resultados del proyecto. Además de estos resultados, también se establecieron unas pautas sobre las distintas metodologías que se pueden usar en los estudios de forestación/reforestación y también en los proyectos sobre el mecanismo de desarrollo limpio o CDM. El modelo desarrollado para calcular la reserva de carbono, de uso sencillo, se puede usar para el depósito de carbono en la silvicultura y se puede seguir investigando para abordar aplicaciones más generales, como la integración con un marco GIS.