Gestión sostenible de los olivares
La aceituna se encuentra indisolublemente unida a la historia, la cultura y la cocina de muchos países europeos del Mediterraneo, incluidos España, Italia y Grecia. Sin embargo, el impacto medioambiental derivado del mantenimiento de la salud del olivar es considerable ya que el uso de plaguicidas se haya ampliamente extendido. El Programa de Cooperación científica internacional (INCO) reunió a un grupo de expertos procedentes de instituciones de toda Europa, y también del norte de África, para estudiar una propuesta de sostenibilidad. Se llevaron a cabo experimentos en Portugal y en Egipto para evaluar la eficacia de diferentes técnicas usando parcelas de control. El Instituto Politécnico de Bragança en Portugal determinó que la siembra de otra vegetación en el olivar beneficiaba notablemente la salud general del ecosistema. La vegetación adicional sirve para dar cobijo a poblaciones mayores y de una mayor biodiversidad de artrópodos, enemigos de las plagas que atacan los olivos. El tipo de plantas utilizadas depende del clima local. Por ejemplo, las plantas con flores dieron excelentes resultados en el clima casi desértico de Egipto. También se detectaron beneficios secundarios, como el apoyo que supone para la mano de obra local. La vegetación extra también ayudó a ralentizar el proceso de erosión del suelo y la desertificación. Otros depredadores de las plagas podrán sentirse atraídos por el olivar cuando la vegetación naturalmente existente, que normalmente es destruida durante el laboreo del suelo, tenga la oportunidad de desarrollarse. El Instituto Politécnico de Bragança pretende realizar un análisis de rentabilidad a gran escala de estas técnicas y de cedr sus conocimientos a la comunidad olivarera.