Las arcelinidas como indicadores del cambio climático
Las ciénagas europeas proporcionan una estupenda fuente de información sobre los cambios climáticos abruptos que pueden suceder en una misma generación. El proyecto ACCROTELM utilizó como bioindicador el organismo unicelular arcellinida, que puebla normalmente hábitats cenagosos. Se emplearon muestras de arcellinidas fósiles para reconstruir el pasado hidrológico de ciénagas del norte de Europa. Los resultados se emplearon para determinar la profundidad de la capa freática durante el periodo del Holoceno, lo que proporcionó una indicación de las precipitaciones y la evaporación de agua acaecidas desde mediados del Holoceno hasta su fin. De acuerdo con muchos científicos, el periodo Holoceno es la época geológica que se extiende hasta la actualidad. La información recopilada por ACCROTELM se fundió con datos complementarios extraídos de lagos de Europa central. Toda esta información se utilizó para mostrar el grado de variabilidad del clima durante los últimos 6.000 años y, a continuación, se aplicó a modelos climáticos. Una modelización climática más fiable y precisa permite a los responsables políticos de la UE tomar decisiones documentadas sobre las estrategias para el desarrollo económico.