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Los probióticos ponen freno a la Salmonella

Hay indicios de que los probióticos son beneficiosos para la salud. Ahora, un grupo de científicos ha obtenido pruebas empíricas de que ciertas cepas de lactobacilo y bifidobacteria pueden prevenir la salmonelosis.

Salud

Los probióticos son suplementos dietéticos que contienen bacterias o levaduras que pueden ser beneficiosas. Las farmacias y las tiendas de alimentos dietéticos ofrecen una gran variedad de éstos, que pueden mejorar la flora intestinal microbiana y prevenir desequilibrios de ésta. Los socios del proyecto PROPATH, financiado con fondos comunitarios, se propusieron describir el modo en que actúan ciertos probióticos. Investigaron cómo actúan ciertas bacterias probióticas, los lactobacilos y las bifidobacterias probióticas, contra la Salmonella tanto in vitro como in vivo. Los científicos emplearon la cepa Typhimurium de la Salmonella enterica, que es capaz de desplazarse, de igual modo que el resto de esta especie de bacterias. Observaron que el efecto inhibidor de los dos grupos de bacterias era muy distinto. La formación, por parte de las bifidobacterias, de ácidos orgánicos, como el ácido etanoico y el ácido láctico, era la única razón de su capacidad de impedir la acción de la Salmonella. Cuando se alteró la fuente de nutrientes, se produjeron cambios beneficiosos para el metabolismo y el crecimiento. Además, el Bifidobacterium longum tenía un efecto positivo en el crecimiento de ciertas cepas de lactobacilo. Por otra parte, las distintas cepas de lactobacilos empleaban distintos mecanismos de defensa, los cuales fueron descritos por los científicos mediante estudios de fermentación a gran escala. Algunas producen compuestos no proteínicos contra la Salmonella que son activos con un pH bajo y son termoestables, a diferencia de las proteínas. En concreto, se descubrió que tres de las cepas estudiadas impedían la invasión, por parte de la Salmonella, de líneas de cultivos celulares similares a las que recubren el intestino. Otras alteraban la motilidad de la bacteria, donde radica precisamente su capacidad de provocar salmonelosis. Los estudios in vivo realizados también depararon resultados prometedores. Tras administrar dos cepas de lactobacilos, se apreció que menguó la población de Salmonella en el conducto gastrointestinal y los tejidos correspondientes. Los datos recabados en este proyecto suponen una buena noticia para las empresas del sector alimentario. Concretamente, sientan las bases para futuras investigaciones en torno a las relaciones simbióticas entre bacterias y a las interacciones entre los probióticos y los prebióticos, su fuente nutritiva.

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