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Production of cla-enriched dairy products by natural means

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Las bacterias intestinales producen grasas trans saludables

Los beneficios para la salud del ácido linoleico conjugado son bien conocidos. La comunidad científica está trabajando para aumentar su concentración en los productos lácteos que consumimos.

Salud

Se afirma que el consumo de un complemento rico en ácidos grasos trans, el ácido linoleico conjugado, aporta numerosos beneficios para la salud. Se trata de un antioxidante que se considera como grasa trans positiva que confiere resistencia contra la aterosclerosis y el cáncer y reduce la retención de grasas por el cuerpo. Las fuentes naturales en las que se encuentra incluyen la carne, como la de cordero o ternera, y los productos lácteos. Los científicos que trabajan en el proyecto BIOCLA cooperaron para conseguir el objetivo general de aumentar los niveles naturales de la grasa insaturada en los productos procedentes de ganado vacuno, ovino y caprino. Sin embargo, existe otra forma de conseguir CLA y es la de usar bacterias que se producen de manera natural. Éstas convierten el ácido linoleico en el isómero más activo desde el punto de vista biológico o forma de CLA con la firma molecular de c9, t11. Entre las bacterias capaces de producir esta conversión hay especies de bacterias responsables de la fermentación como los lactobacilos y los estreptococos. Asimismo, los habitantes bacterianos del intestino humano pueden generar CLA de este modo. Investigadores de Teagasc, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Alimentario de Irlanda, investigaron el grado en que las distintas bacterias gastrointestinales podrían convertir el ácido linoleico en CLA. El objeto del estudio fueron las bifidobacterias probióticas que se usan comúnmente para la producción de yogur y para promover la buena salud de la flora intestinal. También se realizaron pruebas con proprionibacterias encontradas en la flora cutánea natural. Se observó que los dos tipos de bacterias producían CLA. Otra ventaja es que el isómero era básicamente del tipo c9, t11 requerido. Sin embargo, observaron que había muchas diferencias interespaciales por lo que respecta a este rasgo. El equipo también se propuso identificar cepas más sólidas y viables desde el punto de vista tecnológico aislando especies del propio intestino humano. Se realizaron pruebas con pacientes recién nacidos, adultos y de mayor edad para aislar con éxito nuevos especímenes de bifidobacterias eficaces. Los datos de esta investigación podrían proporcionar información que podría usarse en tecnología alimentaria para aprovechar la gran variedad de recursos bacterianos que existen en el propio cuerpo humano.

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