Aprovechamiento del máximo potencial de la biomasa
La evolución hacia una economía más sostenible y que implique menos emisiones de dióxido de carbono está aumentando el protagonismo de la biomasa (material biológico procedente de organismos que estén vivos o lo hayan estado hasta hace poco tiempo). La biomasa posee una gran importancia como fuente de energía y como ingrediente fundamental para la producción de sustancias químicas industriales por el sector «blanco» o industrial de la biotecnología. Esta materia se puede emplear, entre otras cosas, para generar bioenergía o para producir biocombustibles, tanto mediante conversión térmica como química. El proyecto Wallester («Acilación de lignina e hidratos de carbono de la pared celular de plantas no leñosas: aspectos estructurales, ruptura enzimática y relevancia biotecnológica»), perteneciente a las acciones Marie Curie y diseñado para favorecer la movilidad de los investigadores, tiene como objetivo estudiar y comparar la importancia de la acilación y desacilación de lignina y hemicelulosa en la estructura y la degradación de la pared celular vegetal. Este trabajo podría permitir un uso de la biomasa vegetal más completo y respetuoso con el medio ambiente. La biomasa vegetal se puede emplear para obtener bioenergía y biocombusibles, así como para producir sustancias químicas industriales. Pero para obtener el mayor rendimiento posible en estos procesos, es necesario romper de manera eficiente la pared de las células vegetales. El proyecto Wallester empleó un enfoque multidisciplinar que incluyó diversas disciplinas, como la microbiología, la biología molecular y la biología estructural. Además, los científicos implicados en el proyecto recibieron formación acerca de gestión de proyectos y redacción de propuestas, con el fin de facilitar su investigación y la progresión de sus carreras investigadoras. Las potenciales aplicaciones de este enfoque incluyen el desarrollo de procedimientos que permitan pretratar la biomasa vegetal para su posterior empleo en diferentes procesos, tales como la obtención de biocombustibles y de productos químicos de plataforma, que constituyen los componentes básicos de los polímeros en la industria química. El empleo de enzimas para romper y degradar las estructuras de la pared celular vegetal tiene también importantes aplicaciones en la biotecnología «verde» o ambiental. Este método permite ahorrar energía en la industria alimentaria y en la del papel y la celulosa, reduciendo además el empleo de productos químicos perjudiciales para el medio ambiente. Dado este amplio rango de potenciales aplicaciones, los resultados finales del proyecto Wallester revisten un gran interés no solo en el ámbito académico y de la investigación, sino también para la industria biotecnológica.