Vencer las defensas bacterianas
S. aureus es una pesadilla para las autoridades hospitalarias y sanitarias. Estas bacterias pueden resistir a los bombardeos del sistema del complemento inmunológico del hospedador, que incluye fagocitos profesionales y la secreción de numerosos agentes antimicrobianos, y así logran sobrevivir a largo plazo utilizando toda una batería de estados físicos y metabólicos. Uno de tales sistemas metabólicos de supervivencia radica en cambiar la composición de la membrana, haciendo que el fosfolípido fosfatidilglicerol (PG) se convierta en cardiolipina (CL). Este cambio espectacular se produce cuando la bacteria se ve expuesta a un tipo de fagocitos profesionales, los neutrófilos. Los socios del proyecto financiado por la Unión Europea S. Aureus CLS («Producción de cardiolipina en Staphylococcus aureus y su papel en las interacciones patógeno-hospedador») se propusieron estudiar a fondo este fenómeno del cambio de lípidos. Los científicos del proyecto postulaban que este mecanismo era fundamental para la supervivencia del patógeno en condiciones adversas. Unas enzimas de la membrana denominadas cardiolipina sintasas (CLs) son las responsables de la síntesis de la CL. Como se sabía muy poco acerca de las mismas, los investigadores del proyecto estudiaron su papel en el metabolismo lipídico y en la síntesis del ácido lipoteicoico de la membrana.% L% LEn cuanto a las defensas contra el sistema inmune del hospedador, los científicos también investigaron el papel de la CL en las infecciones persistentes y sus interacciones con las defensas del hospedador, así como las vegetaciones endocárdicas. S. aureus es una de las pocas bacterias capaces de colonizar el endotelio del corazón. Expresando marcos abiertos de lectura (ORF) de dos genes que intervienen en la síntesis de la CL en Escherichia coli (E. coli) y creando mutantes sencillos y dobles para estos dos genes, los científicos lograron determinar las funciones de CLs1 y CLs2. Las diferencias en las aportaciones de las dos enzimas a la acumulación de cardiolipina hace pensar que desempeñan papeles diferentes en función de una amplia variedad de condiciones que desencadenan su activación. Por ejemplo, la acumulación de CL en la fase estacionaria se debe casi por completo a la expresión del gen CLs2. Sin embargo, ambos genes son necesarios para producir la CL durante el ataque de los neutrófilos. La labor restante del proyecto se centrará en el papel biológico de la CL en la supervivencia de S. aureus. Para ello, los investigadores estudiarán su funcionamiento cuando la bacteria se ve expuesta a una de las fosfolipasas antimicrobianas, así como la supervivencia del patógeno en entornos más complejos como el endocardio. El contar con una visión a nivel molecular de las estrategias que desarrolla S. aureus para evitar el ataque del sistema inmune innato del hospedador ayudará sin duda a reducir las muertes y las complicaciones provocadas por la infección de esta bacteria. La urgencia del problema sanitario que plantea dicha bacteria se ve agravada por la existencia de cepas resistentes a muchos agentes antimicrobianos.