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Técnicas de imagen no invasivas para detectar la isquemia miocárdica

Un estudio reciente evaluó una técnica de imagen integrada no invasiva destinada a la detección de la cardiopatía isquémica (CI).

Salud

En Europa, la enfermedad cardiovascular es una de las principales causas de muerte. A pesar de que la tasa de mortalidad cardiovascular, ajustada a la edad, está disminuyendo de forma general, la prevalencia de la CI aumenta, lo cual se debe a la aparición de nuevos factores de riesgo. Con objeto de reducir aún más la morbimortalidad por causas cardiovasculares, es necesario mejorar la prevención y el tratamiento de la CI. La técnica utilizada habitualmente para diagnosticar la CI es la angiografía coronaria. Sin embargo, esta prueba es invasiva y, debido a la ausencia de análisis previos no invasivos, su capacidad diagnóstica no es óptima. El equipo del proyecto EVINCI-STUDY, financiado con fondos europeos, investigó la precisión diagnóstica de los datos obtenidos en la angiografía coronaria por tomografía computarizada (ACTC), técnica no invasiva, junto con la información funcional procedente de una prueba de esfuerzo con imagen. El objetivo consiste en detectar y caracterizar la CI de forma precoz mediante pruebas no invasivas para, posteriormente, aplicar el tratramiento adecuado. Los científicos llevaron a cabo un estudio con una cohorte de 697 pacientes seleccionados de 14 centros europeos con sospecha de CI que presentaban una probabilidad de baja a moderada de padecer la enfermedad. Tras comparar la precisión diagnóstica para detectar la coronariopatía obstructiva y predecir la revascularización de varias técnicas de imagen, se observó que la ACTC era más eficaz que las pruebas de esfuerzo con imagen a la hora de emitir un diagnóstico. Las técnicas de imagen que implican la inyección de un medio de contraste como la tomografía computarizada por emisión monofotónica (SPECT) y la tomografía por emisión de positrones (PET) presentan mayor sensibilidad, mientras que las técnicas funcionales como la ecocardiografía (EC) y la resonancia magnética cardiaca (RMC) son más específicas. Además, la integración de la ACTC con técnicas de imagen funcionales mejora la precisión del diagnóstico. Los miembros del proyecto desarrollaron una herramienta informática multimodal que permite la organización y visualización de toda la información disponible (clínica, biológica y cardiaca) sobre cada paciente. Esto permite presentar de forma sencilla a los especialistas y los médicos implicados (como los de atención primaria) la información integrada en múltiples niveles de complejidad. En un futuro, se espera que se reduzca el uso de técnicas invasivas, la revascularización inapropiada y el coste sanitario derivado de un tratamiento indebido. Además, la detección precoz podría promover los programas de prevención y tratamiento temprano.

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