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¿Por qué el cargo de principal consejero científico se está convirtiendo en una «patata caliente» política?

El cargo de principal consejero científico del Presidente de la Comisión, creado en 2011, está siendo desde hace semanas objeto de debate entre líderes empresariales y grupos medioambientales.

Mientras que organizaciones como Greenpeace han solicitado a la Comisión que elimine el puesto —en parte debido a una falta de transparencia—, otras como BUSINESSEUROPE argumentan que el principal consejero científico tiene la finalidad de situar la ciencia en el núcleo de la gobernanza, una función vital de cara a recuperar la prosperidad tras la crisis económica. «Para los políticos, los indicios científicos aportan medios de identificar perjuicios potenciales y desarrollar maneras eficaces de mitigar riesgos para que los beneficios de la intervención administrativa justifiquen sus costes y se eviten consecuencias no previstas», afirmaron desde BUSINESSEUROPE en una carta fechada el 6 de mayo de 2014. «Las decisiones basadas en indicios, derivados de la mejor ciencia disponible, generan confianza, aumentan la legitimidad y reducen los riesgos de error normativo [...]. Consideramos al principal consejero científico como el principal defensor de los procesos decisorios basados en la ciencia, desempeñando además la importante labor de aumentar la visibilidad de la ciencia en las instituciones de la Unión Europea». No obstante, varios grupos sin ánimo de lucro se han unido al llamamiento de Greenpeace para eliminar el puesto. «El escrutinio científico en política es fundamental», declaró Jorgo Riss, director de Greenpeace EU, en una nota de prensa. «El problema reside en dar con una forma de garantizar la representación ideal de una amplia gama de consejos a disposición de todo el mundo. La posición del principal consejero científico no contribuye a ni cumple este cometido debido a los fallos fundamentales del propio cargo». En una misiva remitida recientemente al futuro Presidente de la Comisión, las ONG argumentan que para lograr consejos objetivos es necesario contar con diversas fuentes y que la concentración de la influencia científica en una persona resulta contraproducente. «Los intereses particulares se han percatado desde hace tiempo que, cuanto más se concentra la labor de consejero científico en una persona, más fácil resulta su control», escribieron. «Los políticos valoran una opinión con aparente autoridad que apoye políticas concretas». Muchos científicos refutan este argumento y afirman que la profesora Ann Glover, actual principal consejera científica, recibe la opinión de cientos de organizaciones científicas europeas y del Centro Común de Investigación, academias y sociedades científicas de todo el abanico científico y de todo el planeta. De hecho, la función de la principal consejera científica consiste en aportar consejos independientes y expertos sobre cualquier aspecto de la ciencia, la tecnología y la innovación a petición del Presidente de la Comisión y también en proporcionar análisis y opiniones sobre propuestas políticas de gran calado que atañen a temas científicos, tecnológicos e innovadores. Además la principal consejera científica contempla entablar relaciones con grupos asesores como la Oficina del Espacio Europeo de Investigación, los Comités Científicos de la Comisión, las distintas agencias europeas (por ejemplo la Agencia Europea de Medicamentos y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) y crear relaciones con estructuras similares en los Estados miembros. Su función requiere comunicar los valores científicos en los que se basan las distintas propuestas de la Comisión a fin de generar confianza entre la población en materia de ciencia y tecnología y fomentar los conocimientos europeos fuera del continente.Para obtener más información, consulte: Página del principal consejero científico http://ec.europa.eu/commission_2010-2014/president/chief-scientific-adviser/index_en.htm

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