Lord May advierte de las amenazas contra el progreso científico
"Se nos avecinan tiempos peligrosos", declaró Lord May of Oxford, presidente saliente de la Royal Society del Reino Unido, quien afirmó el 30 de noviembre que entre los desafíos presentes y futuros están el cambio climático, la pérdida de la diversidad biológica y las enfermedades infecciosas, y añadió que, desgraciadamente, el fundamentalismo entorpece la búsqueda actual de soluciones científicas. "Tristemente, para muchos, la respuesta consiste en retroceder ante la complejidad y la dificultad y acogerse a la oscuridad de la sinrazón fundamentalista. Los valores centrales de la Ilustración, base fundamental de la Royal Society, como cuestionar e indagar sin inhibiciones y libremente, de forma abierta y sin prejuicios; y la libertad individual, y la separación entre la Iglesia y el Estado, se ven seriamente amenazados por el resurgimiento del fundamentalismo, de Oriente y Occidente", manifestó en su último discurso de aniversario como Presidente de la Royal Society. Lord May detalló cómo el fundamentalismo está dificultando el progreso en las tres áreas prioritarias mencionadas. A pesar de las pruebas que apuntan a que el cambio climático es una realidad, agravada por la actividad humana, y que tendrá consecuencias extremadamente serias e irreversibles, determinados países y grupos industriales rechazan reconocer cualquier vínculo entre la actividad humana y el fenómeno. En su discurso criticó con contundencia a EEUU. Las emisiones de gas de efecto invernadero son ahora en este país más elevadas que en la década de los 90, y el "fallo del Presidente George W. Bush de no seguir el compromiso que hiciera su padre en nombre de EEUU se suma al de no mencionar incluso el cambio climático, el calentamiento mundial o los gases de efecto invernadero en el discurso de 2.700 palabras que pronunció para celebrar la nueva Ley sobre Energía de EEUU el pasado mes de agosto. El resultado es calificado por Lord May como un "ejemplo clásico del problema o la paradoja de la cooperación (conocido también como el dilema del prisionero y, ocasionalmente, la tragedia de los comunes)". La ciencia muestra la necesidad de una acción inmediata para reducir las emisiones de gas invernadero "pero, a no ser que todos los países actúen de forma equitativa, los afortunados se verán desfavorecidos económicamente mientras que todos sufriremos las consecuencias de la "inacción" de los pecadores. "En este sentido, el desastre del cambio climático que se avecina este siglo supone un experimento a gran escala horroroso para las ciencias sociales", afirmó Lord May. Negar su evidencia está también retrasando los trabajos para minimizar la pérdida de diversidad biológica. Las especies de aves y mamíferos han experimentado como media una extinción comprobada al año durante el siglo pasado. La valoración es ya de por sí prudente, y la cifra de invertebrados es probable que sea incluso más elevada, aunque es mucho más difícil de determinar. Estos datos se traducen en un promedio de expectativa de vida, desde el origen a su extinción, de en torno a 10.000 años. La expectativa de vida de las especies en los registros fósiles es, en contraste, de entre uno y diez millones de años. Las eras anteriores han pasado por cinco olas de extinciones. Pero, a diferencia de éstas, la sexta es la primera vez que se deriva de la acción humana. Sin embargo, a pesar de los hechos, la diversidad biológica continúa en riesgo. "la pesca es un ejemplo ilustrador concreto del abismo que se abre entre la identificación clara del problema y una acción eficaz", declaró Lord May. En algunas zonas del mar, la cantidad total por peso de pescado disponible representa menos de una décima parte del que se había pescado antes de la aparición de la pesca industrial, aseguró. "Por supuesto que en relación con la pesca u otro tipo de recursos biológicos sobreexplotados, aquellos que se centran en las ganancias inmediatas se ampararán siempre en las incertidumbres, verdaderas o imaginadas, de la ciencia", declaró Lord May. El dogma entra también en conflicto con la ciencia en la cuestión de la propagación de enfermedades y, concretamente, las de transmisión sexual. Refiriéndose a las campañas contra el uso del preservativo fundadas en el dogma, Lord May aseguró que "la fe y las creencias no sólo anulan la evidencia, sino que generan también una distorsión intencionada de los hechos". Lord May finalizó su discurso destacando cómo la función de la Royal Society es ahora más necesaria que nunca. La Royal Society "nació con la Ilustración", y ahora que las fuerzas fundamentalistas se han puesto de nuevo en marcha su presencia en la escena mundial es incluso más importante hoy en día que en cualquiera de sus 345 años de historia".