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Estudios europeos esclarecen la pérdida auditiva progresiva

Investigadores europeos han llevado a cabo dos estudios paralelos que indican que un nuevo tipo de gen está relacionado con la pérdida auditiva progresiva. El gen «miR-96» es un pequeño fragmento de ARN que afecta a la generación de otras moléculas en las células ciliadas sens...

Investigadores europeos han llevado a cabo dos estudios paralelos que indican que un nuevo tipo de gen está relacionado con la pérdida auditiva progresiva. El gen «miR-96» es un pequeño fragmento de ARN que afecta a la generación de otras moléculas en las células ciliadas sensoras del oído interno. La investigación forma parte de los proyectos SIROCCO y EuroHear, financiados por la UE con 11,78 y 12,5 millones de euros respectivamente. Los descubrimientos realizados, sobre los que se ha publicado un artículo en la revista Nature Genetics, proporcionan gran cantidad de información sobre una patología que afecta a millones de personas en todo el mundo. Investigadores del Hospital Ramón y Cajal (España) dirigieron el primer equipo, que observó a familias con pérdida auditiva. El otro equipo, liderado por investigadores del Wellcome Trust Sanger Institute (Reino Unido), estudió el «diminuendo», un nuevo modelo de ratón, para obtener información sobre la pérdida auditiva progresiva. Los investigadores pusieron en común los datos procedentes de los dos grupos. «Fuimos capaces de demostrar, con relativa rapidez, que si los ratones portaban una copia de la variante genética sufrían pérdida auditiva progresiva, mientras que si portaban dos variantes la sordera era de mayor gravedad», informó la profesora Karen Steel, investigadora jefe del equipo del Instituto Sanger. «Las cuestiones más importantes eran si seríamos capaces de determinar la variante y de qué forma afecta ésta a la audición.» Basándose en los resultados del primer grupo, el equipo español sugirió que el gen responsable se encuentra en el cromosoma siete, cuya implicación en varias enfermedades y malformaciones humanas ya se ha demostrado. Ambos equipos procedieron a secuenciar todos los genes de las «regiones genómicas equivalentes en humanos y ratones que se hallaron implicadas en la pérdida auditiva». La secuenciación demostró que la mayoría de los genes de la región no eran responsables de la pérdida de capacidad de audición. No obstante, ambos equipos descubrieron una mutación en un gen micro ARN, y de esta forma el miR-96 quedó relacionado con la pérdida de la audición. «Conocemos varios genes involucrados en la sordera en humanos y ratones pero, para nuestra sorpresa, éste pertenece a una nueva clase de genes denominados micro ARN», subrayó el profesor Miguel Ángel Moreno Pelayo, investigador del Hospital Ramón y Cajal. Es bien sabido que los micro ARN, capaces de controlar la actividad de múltiples genes, pueden unirse a los mensajeros activos durante la generación celular de proteínas, interrumpiendo así el proceso. «Hasta ahora nadie ha observado una mutación en la secuencia madura de un micro ARN que cause enfermedades», informó el profesor Moreno Pelayo. «Este el primer gen micro ARN asociado con deficiencias auditivas y, curiosamente, es el primero asociado con una enfermedad hereditaria.» Los investigadores descubrieron que se pueden utilizar ratones para investigar el efecto de la mutación. El gen miR-96 alteró significativamente las células ciliadas sensoras de los ratones mutados, indicaron. Los investigadores descubrieron que los ratones con dos copias de gen mutado presentaban malformaciones de nacimiento en las células ciliadas y que éstas degeneraban a partir de una edad temprana, mientras que estos efectos eran menos graves en los ratones que tenían una sola copia del gen mutado. Señalaron también que los efectos se agravaban con la edad. «La mutación, el cambio de una sola base nitrogenada del código genético, en esta pequeña secuencia es suficiente para provocar una grave pérdida de capacidad auditiva en estos ratones», señaló el Dr. Morag Lewis del Instituto Sanger, descubridor de esta mutación. En lo referente a los estudios con humanos, los investigadores descubrieron dos familias que portaban mutaciones en el miR-96. No obstante, cada una presentaba la mutación en posiciones distintas del gen miR-96, aclararon. A pesar de que ninguna de las dos mutaciones encontradas en las familias coincide con la base nitrogenada de los ratones, las tres se encuentran situadas en posiciones cercanas entre sí en la secuencia del miR-96. «Las tres se encuentran en una región vital de siete bases en la secuencia madura del miR-96», explicó la Dra. Ángeles Mencía del Hospital Ramón y Cajal. Estos descubrimientos ayudarán a la comunidad científica a desarrollar tratamientos que mitiguen los efectos de la sordera progresiva, afirmaron los investigadores. En los estudios también participaron el Centro Nacional de Investigación sobre el Medio Ambiente y la Salud de Alemania (GSF) y la Universidad de East Anglia (Reino Unido).

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