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Un descubrimiento europeo abre la puerta a mejores fármacos contra el infarto de miocardio y el ictus

Unos investigadores financiados en parte por la UE han realizado unos descubrimientos que podrían dar lugar al desarrollo de fármacos mejores y más certeros para pacientes en riesgo de padecer ictus o infarto de miocardio. Su trabajo, publicado recientemente en la revista Cell...

Unos investigadores financiados en parte por la UE han realizado unos descubrimientos que podrían dar lugar al desarrollo de fármacos mejores y más certeros para pacientes en riesgo de padecer ictus o infarto de miocardio. Su trabajo, publicado recientemente en la revista Cell, muestra por primera vez que se puede reducir la concentración de un agente coagulante específico que influye en la formación de coágulos peligrosos en los vasos sanguíneos sin por ello incrementar el riesgo de hemorragia en heridas externas. A estos descubrimientos contribuyó el proyecto E-RARE («ERA-NET de programas de investigación sobre enfermedades raras»). Este proyecto recibe una financiación de 2,18 millones de euros a través del área temática «Coordinación de actividades de investigación» perteneciente al Sexto Programa Marco (6PM). Su principal objetivo es coordinar los programas de investigación existentes sobre enfermedades raras y preparar actividades conjuntas y estratégicas que reúnan fondos dispersos y remedien la fragmentación entre los programas nacionales de investigación. E-RARE cuenta con nueve socios de seis Estados miembros de la UE más Israel y Turquía. Los investigadores han descubierto que la molécula polifosfato es capaz de activar un agente coagulante denominado «factor XII» que está implicado en la formación de coágulos peligrosos en el interior de vasos sanguíneos. Sin embargo, el factor XII no guarda relación con la curación de heridas externas. De hecho, la ausencia de este agente no se asocia a ningún trastorno hemorrágico ni en humanos ni en ratones. Además, se considera que es intrascendente por lo que se refiere a la hemostasia espontánea, es decir, el mecanismo de detención de hemorragias. Los fármacos que reducen el riesgo de trombosis, es decir, la formación de coágulos de sangre peligrosos en el interior de los vasos sanguíneos, sirven para prevenir infartos de miocardio e ictus. Una trombosis puede obstaculizar el torrente sanguíneo en una arteria o vena y provocar un infarto de miocardio o ictus, las causas de muerte más comunes en el mundo desarrollado. Los medicamentos formulados para prevenir trombosis se denominan anticoagulantes y conllevan efectos secundarios. En la coagulación de la sangre de los mamíferos intervienen componentes tanto celulares (plaquetas) como proteínicos (factores de coagulación). La medicación anticoagulante conlleva un riesgo de sufrir una hemorragia grave o incluso mortal en caso de lesión de cualquier clase. «Al confeccionar un tratamiento contra la trombosis, la dificultad radica en conseguir un equilibrio. Se debe hallar una dosificación o una diana farmacológica que ejerza un efecto anticoagulante suficiente para prevenir infartos de miocardio o ictus y que tenga efectos secundarios mínimos por lo que se refiere a la detención de hemorragias», explicó Nicola Mutch, de la Universidad de Leeds (Reino Unido). «Nuestras indagaciones sugieren que tanto el polifosfato como el factor XII podrían resultar útiles desde el punto de vista farmacológico», añadió, «ya que ninguno parece influir en nuestra capacidad espontánea de curación. Por consiguiente, un fármaco que emplee estas moléculas podría ofrecer una mejora considerable con respecto a los tratamientos actuales».

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