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Hallazgos genéticos sobre una afección canina pueden ser aplicables a enfermedades humanas de las uñas

Científicos escandinavos han identificado uno de los factores de riesgo genético que subyacen a la onicodistrofia lupoide simétrica (SLO), una afección provocada por el sistema inmunitario y que puede ocasionar graves problemas en las garras de los perros. Los resultados del t...

Científicos escandinavos han identificado uno de los factores de riesgo genético que subyacen a la onicodistrofia lupoide simétrica (SLO), una afección provocada por el sistema inmunitario y que puede ocasionar graves problemas en las garras de los perros. Los resultados del trabajo, publicados en la revista Public Library of Science (PLoS) ONE, pueden ayudar a mejorar los conocimientos científicos sobre dolencias similares que afectan a las uñas de los humanos. Esta investigación contó con apoyo de la Unión Europea por medio del proyecto LUPA («Desentrañar la base molecular de trastornos humanos complejos comunes con el perro como sistema modelo»), al que se adjudicaron 12 millones de euros a través del tema de Salud del Séptimo Programa Marco (7PM). Según los autores, pertenecientes a la Universidad de Ciencias Agrícolas de Suecia (SLU), la Escuela de Ciencia Veterinaria de Noruega (NVH) y la Universidad de Uppsala (Suecia), la enfermedad referida consiste en una reacción anómala del sistema inmunitario del organismo que provoca el desprendimiento de las garras de las falanges. A medida que avanza, acaba por afectar a todas las garras, lo cual implica la destrucción del tejido subyacente y la deformación de las mismas. Se trata de una afección dolorosa que causa un gran sufrimiento a los perros que la padecen. Según informó Maria Wilbe, estudiante de doctorado en el Departamento de Cría y Genética de Animales del Centro Biomédico de la SLU y primera firmante del artículo, fruto de la colaboración entre un grupo de especialistas en genética y veterinaria, la SLO afecta a razas de perro muy distintas entre sí, pero el estudio se centró en unas pocas razas que presentan una incidencia elevada de la enfermedad, concretamente Gordon Setter, Collie barbudo y Schnauzer gigante. Los factores de riesgo genético identificados son genes de la región del complejo principal de histocompatibilidad (MHC) de clase II, que codifica proteínas que regulan la respuesta inmunitaria. Se sabe que dichos genes son destacados factores de riesgo genético en relación con distintas enfermedades autoinmunes que afectan tanto a canes como a humanos. Cuando el sistema inmunitario se activa, las proteínas MHC determinan contra qué moléculas hay que dirigir el ataque. La autoinmunidad consiste en que dichas proteínas no logran reconocer las moléculas del organismo y provocan la destrucción de tejidos y órganos propios. En algunos casos tales anomalías pueden provocar el desarrollo de enfermedades autoinmunes como la SLO. «Ya se había demostrado que el MHC de clase II es un factor de riesgo genético implicado en otras enfermedades autoinmunes de los perros», indicó Maria Wilbe. «Ahora en este estudio identificamos un tipo de MHC de clase II que es protector y otro que aumenta el riesgo de padecer la dolencia en las garras.» Se observó que los perros de raza Gordon Setter que habían heredado de sus dos progenitores el MHC de clase II de riesgo tenían muchas probabilidades de desarrollar SLO. En cambio, en los perros que habían heredado las dos variantes de sólo uno de los progenitores se observó que dominaba el tipo protector y que los animales estaban sanos. Los investigadores apuntan que los perros y los humanos poseen un conjunto similar de genes ortólogos, viven en el mismo entorno y padecen enfermedades de etiología parecida, por todo lo cual sus hallazgos pueden permitir avanzar en el conocimiento de enfermedades similares que afectan a las uñas de los humanos. «El perro constituye un modelo excelente para el estudio de enfermedades genéticas», aseguran, «y en los humanos se dan varios trastornos de la queratina que presentan similitudes con la SLO». En la actualidad estos científicos continúan con esta investigación genética y confían en poder encontrar financiación para seguir investigando y descubrir nuevos factores de riesgo genético implicados en esta enfermedad de las garras caninas.

Países

Noruega, Suecia

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