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Drivers of Pontocaspian biodiversity RIse and DEmise

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La singular biota del mar Negro y del mar Caspio está desapareciendo a un ritmo alarmante

Cuando se piensa en las pérdidas de la biodiversidad, se suele pensar en especies muy conocidas como los tigres o los elefantes. Sin embargo, investigaciones recientes en la región del mar Negro y del mar Caspio muestran cómo centenares de otras singulares especies han ido desapareciendo silenciosamente en medio de la indiferencia general.

Cambio climático y medio ambiente

Están en peligro tanto los mares Negro y Caspio como su biota. Estos mares interiores, conocidas por sus peculiares regímenes de salinidad y la fuerte incidencia de zonas con una concentración baja de oxígeno, están viendo como una enorme parte de especies pontocaspianas están desapareciendo. El cambio climático, la destrucción del hábitat, las especies invasoras y la contaminación son en gran medida responsables de este fenómeno. «Somos testigos de la desaparición de un experimento evolutivo de quince millones de años de antigüedad», indica Frank Wesselingh, paleontólogo especializado en moluscos en el Centro de Biodiversidad Naturalis. «Las singulares especies de la región, que se adaptaron a las condiciones de salinidad variables e inusuales (como los esturiones, las focas del Caspio y cientos de pequeñas especies de peces, crustáceos y moluscos) se ven gravemente afectadas». Por ejemplo, tomemos el caso del mejillón cebra del Caspio. Esta especie, la cual solía ser el molusco más común en ambos mares y tiene un registro fósil de cinco millones de años, se extinguió hace entre veinte y treinta años. Las consecuencias de esta desaparición siguen siendo impredecibles hoy en día. A través del proyecto PRIDE (Drivers of Pontocaspian biodiversity RIse and DEmise), Wesselingh pretendió estudiar las respuestas de los ecosistemas ante dichos fenómenos y las perturbaciones humanas en general. «Ahora sabemos mucho mejor qué grupos son sensibles a los cambios y qué grupos son más resilientes. Aunque podemos intentar conservar algunas especies, ahora queda claro que no seremos capaces de salvarlas a todas». «Por ejemplo, sabemos que el mar Caspio está a punto de perder su principal zona de cría debido a las previsiones sobre el descenso del nivel del mar y el calentamiento que se prevé que alcance diez y ocho metros en los próximos ochenta años. Mientras tanto, las seis especies de esturiones en el mar Negro y el mar Caspio están amenazadas y también valdría la pena proporcionar una protección adicional a algunos pequeños caracoles». La investigación del proyecto PRIDE contó con biólogos, geólogos y climatólogos para estudiar toda la región, en vez de las cuencas por separado. Su principal objetivo era entender las causas de las crisis de biodiversidad actuales y pasadas. En cuatro años, el equipo, junto con miembros de Azerbaiyán, Rumanía, Rusia, Turquía y Ucrania, ha logrado identificar qué grupos se verán más afectados por las actuales perturbaciones y por qué motivo.

Un futuro desolador

«El futuro tiene un aspecto desolador», afirma Wesselingh. «Una serie de especies de la región, como los mejillones cebra, se han convertido en enormes invasores en Europa occidental y Norteamérica. Tienen repercusiones muy importantes, ya sean beneficiosas o muy negativas, en los ecosistemas y los humanos. Esa es la parte “positiva”, ya que esta especie sobrevivirá. Sin embargo, más allá de eso, la cruda realidad es que hemos perdido casi todas las comunidades naturales a lo largo de las últimas décadas. Y estoy muy seguro de que perderemos gran parte de los restos de la singular biota pontocaspiana». En términos generales, a lo largo de los últimos cincuenta años se han visto amenazadas, muy amenazadas o extinguidas, entre la mitad y tres cuartas partes de las especies locales. Aunque Wesselingh insiste en que vale la pena aumentar las medidas de conservación para estas singulares especies, el constante embate de las especies invasores, la degradación medioambiental y el cambio climático sin duda provoca que sea una batalla difícil. «A fin de cuentas, la biota acuática se mantendrá, pero seguramente estará formada por unas pocas especies mundiales, en vez de la plétora de singulares especies que solían caracterizar esta región». El finalizado proyecto PRIDE deja una extensa red que seguirá ampliando los conocimientos sobre medidas de conservación. También ofrece una plataforma de información taxonómica sobre la biota pontocaspiana y un sistema de información sobre los datos climáticos, las presiones antropogénicas y la biodiversidad de la región del mar Caspio y el mar Negro.

Palabras clave

PRIDE, mar Caspio, mar Negro, pontocaspiana, biodiversidad, conservación

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