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Los gránulos de carbón absorben las toxinas del organismo

Cuando falla la función hepática, sus efectos se notan en todo el cuerpo, ya que las toxinas se filtran a través del intestino. Una pizca diaria de gránulos de carbón vegetal producidos por nanoingeniería podría impedir que esto suceda y salvar la vida de millones de personas que padecen enfermedades hepáticas crónicas.

Salud

Las enfermedades hepáticas crónicas están creciendo a un ritmo alarmante en toda Europa, debido al aumento de los niveles de obesidad, el consumo de alcohol y el envejecimiento de la población. El proyecto CARBALIVE está desarrollando un tratamiento dirigido a pacientes con cirrosis, enfermedad que presenta una tasa de mortalidad del 50 % en un período de cinco años. Actualmente, el número de tratamientos disponibles es limitado. Entre ellos se incluye la administración prolongada de antibióticos, los cuales no se absorben bien y pueden generar resistencia a este tipo de fármacos. Los casos graves requieren un trasplante de hígado, pero la lista de espera puede ser de varios años. El problema radica en la disminución de la función hepática: cuando se daña el hígado a causa de una lesión —ya sea debido al alcohol, una infección vírica o una enfermedad autoinmune—, se reduce su capacidad para procesar las toxinas que se filtran desde el intestino. CARBALIVE, proyecto financiado con fondos europeos y de la industria, tiene como objetivo desarrollar un tratamiento seguro, tolerable y relativamente económico que consiga eliminar dichas toxinas y reducir las complicaciones asociadas a la dolencia. «En esencia, se trata de carbón vegetal modificado, creado para que contenga el tipo de orificios que capturan las sustancias perjudiciales en el intestino», explica Rajiv Jalan, profesor de hepatología en el University College de Londres y coordinador del proyecto CARBALIVE. El medicamento, conocido como Yaq-001, se dispensa en sobres de microgránulos negros, que se ingieren junto con un vaso de agua por la noche y absorben las toxinas en el intestino, evitando la proliferación de bacterias patógenas. De este modo, se contribuye a reducir la inflamación intestinal que permite que estas toxinas se filtren en el organismo. Si los sobres se toman por la noche, los gránulos no retienen las moléculas beneficiosas procedentes de los alimentos y los medicamentos. «El carbón vegetal no se absorbe, no pasa al organismo. Tal como se ingiere, se expulsa, de modo que lo más probable es que sea totalmente seguro», aclara Jalan. Además de administrarse a los pacientes con cirrosis, podría tratarse preventivamente con Yaq-001 a los afectados por la enfermedad del hígado graso para prevenir que desarrollen cirrosis. Jalan estima que el tratamiento podría estar disponible para los pacientes dentro de apenas dos o tres años. Según afirma Jalan: «El hígado es un órgano fascinante. Se esconde, no tiene un aspecto muy atractivo, pero actúa como centro regulador de casi todas las funciones corporales. Si falla el hígado, falla el cuerpo entero». Yaqrit, empresa que desarrolla el tratamiento, surgió en el University College de Londres en 2013. Yaqrit significa hígado en sánscrito. Jalan, natural de la India, declara que este nombre le devuelve a sus raíces. En todo el mundo, más de 650 millones de personas padecen enfermedades hepáticas crónicas. La cirrosis mata a un millón de personas cada año y tiene un coste mundial de 15 800 millones EUR anuales. «La subvención nos ha sido de gran ayuda para encontrar una planta de fabricación de carbón dispuesta a producir el material», añade Jalan. «Espero que Yaqrit consiga recaudar los fondos suficientes para comercializar este producto».

Palabras clave

CARBALIVE, hígado, cirrosis, carbón, crónico, nano, toxina, intestino

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