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Unos nuevos biomarcadores de tipos agresivos de cáncer de próstata también beneficiarán a aquellos con tipos más benignos

El cáncer de próstata (CP) suele ser un tumor de crecimiento lento con bajo riesgo; sin embargo, en el 10-15 % de los casos, puede volverse agresivo y potencialmente mortal. Unos nuevos biomarcadores podrían llevar a diagnósticos que diferencien ambos casos y así ayudar a millones de personas a evitar tratamientos agresivos innecesarios.

Salud

El CP es el segundo tipo de cáncer más común entre los hombres por detrás del cáncer de pulmón, y el cuarto tipo de cáncer más común en general. En la actualidad, no existe una manera fiable de distinguir entre las formas inofensivas y las potencialmente mortales, por lo que muchos hombres optan por tratamientos agresivos que pueden tener riesgos importantes y efectos secundarios. Con el apoyo de una beca individual de investigación del programa de Acciones Marie Skłodowska-Curie, Sofia Karkampouna, de la Universidad de Berna, que trabaja en el grupo de investigación de George Thalmann y Marianna Kruithof-de Julio, ha identificado nuevos biomarcadores que podrían señalar metástasis inminentes de CP agresivos. Esto sienta las bases para una mayor caracterización que podría llevar a mejores pronósticos y, en última instancia, a tratamientos agresivos solo para tipos agresivos de cáncer.

Un modelo «doble» de metástasis ayuda a esclarecer las señales neoplásicas

El microentorno que rodea los tumores (el estroma) está formado por estructuras de soporte como tejido conjuntivo, vasculatura, fibroblastos y células inmunitarias. El estroma desempeña un papel importante en el desarrollo, la progresión y la metástasis del cáncer. «El objetivo principal del proyecto STOPCa era determinar si el estroma del CP metastatizado contiene patrones de expresión génica específicos que difieran de los de los tumores no metastatizados, y comprender los mecanismos de interacción entre el tumor y el estroma», explica Karkampouna. Para desenmarañar esta complicada red de interacciones, Karkampouna y su equipo se basaron en modelos de xenoinjertos derivados de pacientes (PDX) y metodologías moleculares de alta tecnología. Implantaron tejidos de metástasis óseas de CP humano en distintos microentornos murinos subcutáneos. De este modo, el organismo hospedador aportaba el estroma, mientras que las células tumorales eran de origen humano, lo que permitía la discriminación específica de las especies. Los investigadores realizaron una secuenciación de ARN de última generación a fin de evaluar a la vez el tumor y el transcriptoma del estroma a partir de la misma muestra de tejido. «Hasta donde sabemos, este es uno de los primeros estudios que han analizado transcriptomas específicos de cada especie utilizando la secuenciación de ARN como forma de relacionar los cambios de la expresión génica en un tumor con los cambios simultáneos en el estroma en un ensayo "in vivo"», afirma Karkampouna. El equipo complementó esto con un análisis proteómico específico de cada especie.

Una relación complicada en el valor pronóstico

A partir de análisis transcriptómicos y proteómicos combinados, el equipo identificó la expresión de genes «de firma» que sabemos que están asociados con el estroma de la metástasis ósea. Estos genes se indujeron en el estroma del hospedador murino, lo que sugiere que el CP puede haber provocado osteomimética en el estroma. Además, el equipo encontró diferencias en la respuesta a los andrógenos (hormonas que estimulan el crecimiento del CP) entre el tumor y el estroma, lo que sugiere que podría ser necesario un enfoque de tratamiento farmacológico combinado para controlar las señales de andrógenos en el estroma. Karkampouna concluye: «La conservación de los marcadores específicos del estroma del CP en los xenoinjertos subcutáneos derivados de pacientes respalda la noción de que el tumor altera de manera dinámica el microentorno del estroma/tumor, que puede adquirir características “premetastásicas” al prepararse para la metástasis ósea. Esto tiene el potencial de proporcionar información sobre el estadio del tumor y la agresividad que podemos utilizar para el pronóstico, la predicción de la progresión de la enfermedad y la estratificación del paciente según el riesgo de metástasis». En la actualidad, el equipo está validando la detección de dichos biomarcadores en circulación. Unos resultados y una calidad de vida mejores podrían estar a la vuelta de la esquina para un número de personas cada vez mayor en todo el mundo.

Palabras clave

STOPCa, estroma, CP, metástasis, biomarcadores, próstata, andrógeno, PDX, cáncer de próstata, xenoinjerto derivado de pacientes

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