Reducción del impacto ambiental en la industria del refinado de metales preciosos
El proyecto ALS2(se abrirá en una nueva ventana) mejoró y puso en práctica una tecnología de separación sin productos químicos innovadora, denominada «AcidLess», para refinar oro y otros metales preciosos. «Introdujimos la automatización a fin de mejorar la separación y la recuperación de oro, plata, platino e iridio, así como otras materias primas fundamentales de importancia industrial», comenta Enrico Cappellini, director comercial y de mercadotecnia de IKOI(se abrirá en una nueva ventana), una pyme italiana que suministra tecnología a la industria mundial de metales preciosos. La tecnología pionera AcidLess, desarrollada por IKOI, separa el oro de aleaciones de metales preciosos mediante la evaporación diferencial y la condensación de metales en condiciones próximas al vacío. Cappellini explica: «Las materias primas se calientan en un crisol de inducción eléctrica(se abrirá en una nueva ventana) y, a continuación, se separan con un filtro especial. Este método permite un control muy preciso de los parámetros del proceso, que se supervisan a través de una interfaz digital». Los investigadores mejoraron aún más esta tecnología mediante la modelización y el desarrollo de un sistema automático para verter el metal fundido tras la fase de destilación, a fin de fundir ánodos de manera efectiva para el paso posterior de electrorrefinación. «Con este método podemos reducir el número de pasos necesarios para procesar la materia prima y reducir el consumo de energía de todo el procedimiento», explica Cappellini.
Una cuestión de escala
El equipo de ALS2 logró ampliar y reducir el tamaño de su tecnología para hacerla más accesible a toda una serie de usuarios y aplicó un sistema de inclinación automatizado para verter el metal fundido directamente tras la destilación. Se desarrolló un prototipo de planta de separación AcidLess con una capacidad de 175 kg y función basculante. También se creó un prototipo de menor tamaño de 15 kg que puede adaptarse fácilmente por refinadores y joyeros a pequeña escala. «La ampliación satisfactoria de la tecnología y la función basculante constituyen progresos considerables, ya que eliminan los principales obstáculos para la adopción de AcidLess por parte de los principales agentes de la industria —comenta Cappellini—. Por otro lado, el desarrollo de una versión compacta, pequeña y sencilla de la planta supuso un reto a la hora de analizar y evaluar el mercado objetivo y sus necesidades». Los investigadores seleccionaron los materiales más adecuados para componentes que deben soportar altas temperaturas, condiciones de vacío, una atmósfera oxidante y tensiones mecánicas debido al entorno de funcionamiento adverso. «También hemos descubierto otros posibles usos de la tecnología para separar otros metales, como el estaño, el plomo y otras impurezas. Estos hallazgos podrían favorecer el desarrollo de aplicaciones nuevas, pero requieren más estudios», señala Cappellini.
Más respetuoso que con el medio ambiente
ALS2 proporcionó una mejor comprensión sobre la industria y sus impulsores clave, desde un punto de vista tecnológico y comercial. Esto ha permitido una mayor adopción de la tecnología y la promoción de una cadena de suministro circular(se abrirá en una nueva ventana). Las refinerías de metales preciosos pueden beneficiarse directamente de la adopción de la tecnología ALS2 al reducir los costes de explotación y la velocidad de procesamiento. Es más, las comunidades próximas a estas instalaciones pueden beneficiarse de la reducción del uso, el transporte, la manipulación, el almacenamiento y la eliminación de los productos químicos empleados tradicionalmente en el proceso de refinado. Toda la industria puede comenzar a diseñar de manera efectiva un futuro menos dependiente de los productos químicos y avanzar hacia una forma verdaderamente ecológica de procesar metales preciosos. «La tecnología también se puede emplear en el reciclaje de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos(se abrirá en una nueva ventana), a pesar de que apenas hemos comenzado a arañar la superficie de su potencial en este sector», concluye Cappellini.