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Los siete síntomas de la COVID-19 a los que debemos estar atentos

Un nuevo estudio ha identificado siete síntomas que, considerados en conjunto, pueden mejorar la detección de la infección por SARS-CoV-2 en la población.

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Algo que todos hemos aprendido desde el inicio de la pandemia de COVID-19 es que la rapidez en la identificación y el aislamiento de las personas infectadas y de sus contactos es fundamental para controlar la propagación del coronavirus del síndrome respiratorio agudo grave de tipo 2 (SARS-CoV-2). Pese a que a estos efectos se ha señalado una serie de síntomas asociados, hasta el momento no ha quedado claro cuáles de ellos son los mejores indicadores de la enfermedad, una información fundamental cuando la disponibilidad de pruebas es limitada. Un equipo de investigadores respaldados parcialmente por el proyecto EXPANSE, financiado con fondos europeos, acaba de identificar un conjunto de siete síntomas que, cuando se consideran en conjunto, maximizan la detección de la COVID-19 en la población. Sus observaciones se han publicado en la revista de acceso libre con revisión por expertos «PLOS Medicine». En aquellos países cuya capacidad para la realización de pruebas es limitada, los test disponibles deben utilizarse con la mayor eficiencia posible. Para identificar síntomas clave que puedan facilitar dicho proceso, los investigadores recopilaron datos de más de un millón de personas con resultados de pruebas de reacción en cadena de la polimerasa (PCR) para SARS-CoV-2 válidos entre junio de 2020 y enero de 2021. Los datos se recopilaron durante ocho rondas de pruebas como parte de un estudio británico denominado «REal-time Assessment of Community Transmission-1» que utiliza pruebas realizadas en el hogar para comprender mejor el avance de la pandemia en Inglaterra.

Los siete síntomas identificados

Para su investigación, el equipo obtuvo muestras faríngeas y nasales con hisopo de 1 147 370 voluntarios de 5 años o más, 6 450 de los cuales dieron positivo. Se preguntó a los participantes por los síntomas que habían manifestado en la semana anterior a la realización de la prueba. De los 26 síntomas analizados, 7 se identificaron como predictivos de forma conjunta de positividad en PCR para el virus silvestre. Con solo ligeras variaciones entre los distintos grupos de edad, dichos síntomas fueron: pérdida o alteración del sentido del olfato, pérdida o alteración del sentido del gusto, fiebre, tos constante de reciente aparición, escalofríos, pérdida de apetito y dolor muscular. También se observó que estos mismos síntomas —y en menor medida el dolor de garganta— predecían la infección por la variante alfa (B.1.1.7). «En resumen, demostramos que el uso de una combinación de 7 síntomas para determinar la idoneidad de la realización de las pruebas maximizaría la tasa de detección de casos en la población cuando existen restricciones en la capacidad de realización de pruebas como las que afrontó Inglaterra entre junio de 2020 y enero de 2021. Esta constatación tiene relevancia política para aquellos países en los que la capacidad de realización de pruebas es limitada. Identificamos el mismo conjunto de síntomas para predecir la variante B.1.1.7 que en abril de 2021 ya se había convertido en la cepa predominante en el Reino Unido, los Estados Unidos y muchos otros países de todo el mundo», explican los autores en su estudio. En la actualidad, el Reino Unido utiliza un conjunto restringido de cuatro síntomas a fin de determinar la idoneidad para la realización de pruebas PCR entre la población. «Estos datos sugieren que no se estará sometiendo a pruebas a muchas personas con COVID-19 —por lo que tampoco se autoaislarán— porque sus síntomas no coinciden con los que se utilizan en las actuales directrices de salud pública para ayudar a identificar a las personas infectadas», comenta el coautor principal del estudio, Paul Elliott, del Imperial College London (Reino Unido), socio del proyecto EXPANSE, en una nota de prensa. «Entendemos que es necesario contar con criterios claros para la realización de pruebas, y que incluir muchos de los síntomas que suelen presentarse en otras enfermedades, como la gripe estacional, podrían suponer un riesgo de autoaislamiento innecesario para la población. Espero que nuestros resultados sobre los síntomas más informativos se traduzcan en que el programa de realización de pruebas pueda aprovechar los datos disponibles, lo que ayudaría a optimizar la detección de las personas infectadas». EXPANSE (EXposome Powered tools for healthy living in urbAN SEttings) está coordinado por la Universidad de Utrecht (Países Bajos). El proyecto, de 4 años de duración, finalizará en diciembre de 2024. Para más información, consulte: Sitio web del proyecto EXPANSE

Palabras clave

EXPANSE, COVID-19, SARS-CoV-2, pandemia, B.1.1.7, síntoma, prueba, reacción en cadena de la polimerasa, PCR, coronavirus

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