Manipular la percepción del tiempo para mejorar el bienestar
La percepción del tiempo está determinada por factores como el entorno y la actitud hacia la tarea que se esté efectuando. «Se suele decir: “El tiempo pasa volando cuando te lo pasas bien”, lo cual es cierto en parte», comenta Argiro Vatakis, coordinadora del proyecto ChronoPilot(se abrirá en una nueva ventana) en la Universidad Panteion(se abrirá en una nueva ventana) (Grecia). «Los mismos cinco minutos pueden parecer eternos cuando estamos aburridos, algo que se debe a los procesos cognitivos implicados en la percepción del tiempo».
Manipulación de los procesos cognitivos
En otras palabras, los procesos que determinan nuestra percepción del tiempo —como diferentes redes neuronales y neurotransmisores— son lo bastante flexibles como para modificar la sensación de que el tiempo pasa, aunque cinco minutos sigan siendo, por supuesto, siempre cinco minutos. El equipo del proyecto ChronoPilot, financiado con fondos europeos, se propuso aprovechar este fenómeno bien documentado para comprobar si los procesos cognitivos podían manipularse de manera deliberada para «acelerar» o «ralentizar» la percepción del tiempo. El objetivo era evaluar si estas técnicas podían utilizarse para mejorar el bienestar o la productividad de las personas. ChronoPilot se centró en el entorno laboral, donde el aumento de la automatización probablemente implique múltiples interacciones entre personas y robots en el futuro. Se pidió a voluntarios que participaran en dos supuestos simulados —pilotando drones de agricultura de precisión y trabajando en una línea de producción industrial— para comprobar las hipótesis del equipo.
Estimular la percepción del tiempo
Las pruebas comenzaron midiendo variables como la frecuencia cardíaca de los participantes para establecer un punto de referencia y comprender cómo se comportan en un estado sin estrés ni aburrimiento. Una vez iniciada la tarea —que normalmente implicaba usar gafas de realidad virtual (RV) o actuar en una sala de realidad aumentada (RA)—, los datos fisiológicos se introducían en un algoritmo. Este detectaba cambios en la fisiología que indicaban si la persona estaba poco estimulada o sobreestimulada. Para evaluar la percepción del tiempo, se pidió a los voluntarios que estimaran la duración de una actividad concreta. Cuando se desviaban de su punto de referencia, se aplicaba estimulación auditiva, táctil o visual para comprimir o alargar la sensación subjetiva del paso del tiempo. «Esto podría consistir, por ejemplo, en un objeto que pulse en el entorno de RA o RV», explica Vatakis. «A continuación, observábamos si esto ayudaba a que la persona volviera a su punto de referencia, o si era necesaria más estimulación».
Bienestar general y salud mental
En ambos supuestos, el equipo demostró que la estimulación de las redes neuronales podía influir en la percepción del tiempo y, potencialmente, mejorar tanto el bienestar como el rendimiento en las tareas. «Los próximos pasos incluyen desarrollar nuevas formas de medir el estado fisiológico de los usuarios y ampliar las maneras de modular la percepción del tiempo», añade Vatakis. «Una cosa que descubrimos es que la modulación del tiempo solo dura períodos cortos, así que esto es algo que nos gustaría investigar más a fondo». Las innovaciones tecnológicas del proyecto, como los entornos de RV y RA y los algoritmos de toma de decisiones, también podrían seguir perfeccionándose. Vatakis considera que este concepto podría tener numerosas aplicaciones prácticas en el futuro. «Un ejemplo podría ser un entorno hospitalario con pacientes ingresados a largo plazo», comenta la coordinadora. «En estos casos, crear estímulos que hagan que el tiempo “pase más rápido” podría resultar muy beneficioso para el bienestar general y la salud mental». Otras aplicaciones posibles podrían darse en entornos industriales con tareas monótonas, o en trabajos nocturnos que alteran el reloj biológico. «Se trata, ante todo, de mantener a las personas en un buen estado, evitando los efectos negativos del estrés o del aburrimiento», concluye Vatakis.