Medidas preventivas contra las enfermedades mortales transmitidas por garrapatas
La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (FHCC o CCHF, por sus siglas en inglés) en una enfermedad vírica transmitida por una especie de garrapata para la que no hay ninguna vacuna disponible. Los síntomas incluyen fiebre, dolor de cabeza y hemorragias graves, con una tasa de letalidad de hasta el 40 %. «Esta enfermedad suele darse en países menos desarrollados y no está muy extendida», comenta el coordinador del proyecto CCHFVaccine(se abrirá en una nueva ventana), Ali Mirazimi, de la Agencia de Salud Pública(se abrirá en una nueva ventana) y la Agencia Veterinaria de Suecia. «Por tanto, es un tipo de enfermedad desatendida, que no despierta un gran interés por parte de la industria farmacéutica».
Desarrollo de una vacuna contra el virus de la FHCC
No obstante, la FHCC se encuentra cada vez más en el radar europeo. Uno de los motivos principales es que las garrapatas responsables de transmitir la enfermedad están apareciendo por todo el continente, desde Europa del Este hasta Portugal e incluso Suecia. El temor es que, a menos que Europa esté los suficientemente bien preparada, un brote de FHCC podría tener consecuencias devastadoras. «El cambio climático está ayudando a que estas garrapatas se desplacen hacia latitudes más septentrionales», explica Mirazimi. «A menudo las traen las aves migratorias y, si las condiciones son buenas, sobrevivirán. Una garrapata puede producir miles de huevos». La mejor solución para prevenir cualquier catástrofe es la prevención, lo cual significa desarrollar una vacuna. Mirazimi es uno de los mayores especialistas europeos en la FHCC, y la Unión Europea ha estado respaldando sus investigaciones desde 2010, con el proyecto CCH FEVER. CCHFVaccine es en gran medida una continuación de ese primer proyecto. «Quedó claro que una vacuna era el camino a seguir», afirma Mirazimi. «La experiencia con la COVID-19 demostró que podemos sacar adelante una vacuna en cuestión de meses si se cuenta con los conocimientos, los recursos y existe interés por parte de las empresas y las autoridades reguladoras».
Acceso a muestras de regiones endémicas
El proyecto CCHFVaccine constó de tres objetivos distintos. El primero era avanzar en el desarrollo de modelos animales viables, que son necesarios antes de iniciar los ensayos en seres humanos. El segundo era probar todas las plataformas de vacunas disponibles para determinar cuál tenía más probabilidades de éxito. Y, por último, el proyecto buscaba crear una canalización de muestras humanas, que son esenciales para llevar a cabo ensayos para comprobar si una vacuna funciona o no. «Estas muestras solo se encuentran en zonas endémicas, que suelen ser remotas y de difícil acceso», observa Mirazimi. «Incluso el envío de estas muestras es complejo. Por ello, nos propusimos establecer infraestructuras que permitieran hacer frente a esta situación y desarrollar capacidades en países como Turquía, Kosovo y Tayikistán». Para materializar estos tres objetivos, el proyecto congregó a algunos de los científicos más destacados en el campo. El equipo también pudo trabajar en laboratorios de alta contención, que son indispensables para tratar microorganismo patógenos peligrosos.
Avanzar en el desarrollo de una vacuna de ARN mensajero
El proyecto obtuvo resultados positivos en los tres objetivos. Se desarrollaron modelos ovinos para probar vacunas (las ovejas suelen infectarse por garrapatas) y se elaboró una hoja de ruta animal para llevar los ensayos clínicos a la fase humana. El equipo también logró identificar vacunas genéticas basadas en ADN y ARN mensajero como las mejores candidatas. «Gracias a los conocimientos adquiridos durante la pandemia de COVID-19, tenemos datos muy buenos sobre la seguridad de las vacunas de ARN mensajero», agrega Mirazimi. También se llevaron a cabo actividades de formación. Se estableció una unidad hospitalaria en el noreste de Turquía para recoger muestras, efectuar diagnósticos y enviarlas de forma segura. Todo este trabajo tendrá continuidad ahora a través de un nuevo proyecto financiado con fondos europeos, CCHFVACIM. El objetivo es avanzar en el desarrollo de una vacuna de ARN mensajero apta para ensayos clínicos de fase II.