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Polarization and its discontents: does rising economic inequality undermine the foundations of liberal societies?

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La desigualdad económica aumenta la desconfianza política y social

Una gran base de datos con más de cinco millones de registros está permitiendo analizar los efectos políticos y sociales del aumento de la desigualdad en las sociedades occidentales.

Un equipo de investigadores corroboró que el aumento de la desigualdad económica está correlacionado con la disminución de la confianza en las instituciones democráticas, como el parlamento, los políticos y los partidos a los que representan, el sistema jurídico y los medios de comunicación. A fin de ahondar en esta cuestión, se creó una gran base de datos internacional para analizar la repercusión de años de desigualdad social, económica y política. «Curiosamente, el efecto negativo de la desigualdad sobre la confianza política es bastante inmediato», comenta Markus Gangl(se abrirá en una nueva ventana), coordinador del proyecto y profesor titular de Sociología en la Universidad Goethe de Fráncfort del Meno (Alemania). «Se podría pensar que los efectos son más lentos, más acumulativos. Sin embargo, encontramos efectos políticos negativos mucho más rápido de lo que pensábamos». La desigualdad no es el único motor del sentimiento político, advierte Gangl, pero incluso en los casos en los que el proyecto solo disponía de cuatro años de datos, se observó que los cambios en la desigualdad estaban asociados a cambios en la confianza política. «Estos datos comprender un único ciclo electoral, así que incluso en periodos históricos cortos, la desigualdad importa», puntualiza Gangl.

Un gran base de datos longitudinales

La creación de una base de datos exhaustiva con cerca de cinco millones de registros a partir de encuestas internacionales de más de treinta países llevó casi la mitad de los cinco años de duración del proyecto POLAR(se abrirá en una nueva ventana). La base de datos favoreció llevar a cabo un análisis longitudinal sin precedentes a través de múltiples temas. «No hicimos encuestas nuevas, sino que tratamos de reunir y armonizar encuestas de hogares representativas ya existentes de distintos países hechas en el marco de diferentes proyectos internacionales con encuestas a gran escala. Creamos una nueva base de datos para poder contar con una amplia cobertura geográfica e histórica, desde los años ochenta del siglo pasado hasta la pandemia», explica Gangl. En los países ricos, incluso fuera de la Unión Europea, la desigualdad económica ha crecido mucho en los últimos treinta a cincuenta años, añade el investigador. Se desarrollaron nuevos modelos estadísticos para analizar aspectos clave de las democracias liberales y comprender cómo el aumento de la desigualdad ha ido transformando causalmente a las sociedades, señala Gangl.

Los ingresos de mercado son más importantes que los ingresos familiares

La investigación reveló que las diferencias en los ingresos de mercado de una persona son un indicador político más relevante que los ingresos familiares después de impuestos, que suelen ser los que utilizan los Gobiernos. «La desigualdad en los ingresos de mercado es lo que importa, no la desigualdad en los ingresos finales; de ahí provienen los efectos políticos», comenta Gangl. Esto tiene repercusiones importantes: «Si lo decisivo son los ingresos de mercado, significa que los Estados democráticos no pueden conseguir la confianza mediante una mayor redistribución [de la renta]. Es un resultado duro, que sorprenderá a muchos políticos». En el proyecto también se descubrió que, a medida que aumenta la desigualdad, los ciudadanos perciben cada vez más conflictos sociales, sobre todo económicos entre ricos y pobres. Esto tiene ramificaciones para la cohesión social, aunque las clases profesionales están más aisladas de tales tensiones. Una mayor desigualdad también reduce la creencia de los ciudadanos en una meritocracia.

Educación, movilidad y meritocracia

La investigación confirma la «curva del gran Gatsby», es decir, la relación entre desigualdad y una menor movilidad social. «A medida que la desigualdad aumenta, también crecen las rentabilidades económicas o financieras de la educación. Los padres acomodados y sus hijos perciben esto más rápido y, además, cuentan con los medios económicos para sostener las trayectorias educativas de sus hijos», afirma Gangl. Algunos de estos efectos se confirmaron en el proyecto financiado con fondos europeos CORRODE sobre estratificación social y movilidad en las recesiones económicas(se abrirá en una nueva ventana). «Las repercusiones políticas pueden llegar muy, muy rápido, pero las consecuencias sociales a veces pueden ser muy lentas», explica Gangl. Por ejemplo, la movilidad social y la relación entre la posición económica de los padres y la de sus hijos se estrecha a medida que aumenta la desigualdad, pero esto puede no ser evidente hasta pasados veinte o veinticinco años, cuando los jóvenes alcanzan la madurez educativa y laboral.

Efectos sociales de la creciente desigualdad

Un hallazgo inesperado, no demostrado empíricamente con anterioridad, es que con el aumento de la desigualdad las personas se casan cada vez más con otras con un origen social similar. «Tenemos pruebas claras y causales a partir de los cambios a lo largo del tiempo que muestra que, cuando la desigualdad aumenta dentro de los países, los mercados de pareja y matrimonio se vuelven socialmente más cerrados», concluye Gangl. El proyecto POLAR fue financiado por el Consejo Europeo de Investigación(se abrirá en una nueva ventana).

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