¿Adónde van los peces cuando se seca un río?
A pesar de representar menos del 2 % de la superficie total de nuestro planeta, los ríos y arroyos se encuentran entre los hábitats con mayor biodiversidad de la Tierra: más de la mitad(se abrirá en una nueva ventana) de todas las especies de peces son de agua dulce. Los ríos también son fundamentales para la vida humana. No es casualidad que la humanidad se haya desarrollado a lo largo de corredores fluviales, y seguimos dependiendo de los ríos para obtener agua potable, regadío y energía. «También desempeñan un papel en el ciclo del carbono», afirma Thibault Datry, científico especializado en agua dulce del INRAE(se abrirá en una nueva ventana) en Francia. «Por ejemplo, el carbono de las hojas que caen a los ríos no solo se transporta al mar, sino que es procesado, asimilado y respirado por comunidades biológicas que van desde los microbios hasta los artrópodos y los peces. Sin ríos, el ciclo del carbono en la Tierra sería completamente distinto».
¿Me quedo o me voy?
No obstante, los ríos experimentan a menudo períodos de sequía. Eso puede responder a patrones regulares de precipitaciones o a cambios estacionales en el nivel de las aguas subterráneas. A lo largo de miles de años, las especies que han hecho de los ríos su hogar han desarrollado múltiples estrategias para hacer frente a estos periodos de sequía. «Han surgido dos respuestas clave», añade Datry. «La primera es simplemente marcharse. Cuando los peces sientan que el caudal de agua disminuye, irán a un refugio. Puede tratarse de un tramo perenne en la red fluvial, una poza permanente en el cauce o masas de agua adyacentes como lagos en cocha(se abrirá en una nueva ventana) o humedales». Una vez que vuelve el agua, y si el movimiento de los peces y otros organismos no se ve impedido por presas y azudes, los tramos que antes estaban secos pueden recuperarse rápidamente. Otra respuesta es aguantar. Algunas especies de invertebrados, como las efímeras, ponen huevos protegidos por una capa de mucosidad sobre grava seca, lo que les permite sobrevivir durante semanas. El adulto puede morir, pero si el momento es oportuno, los huevos eclosionarán con la vuelta del agua. Otros animales acuáticos, como ciertas especies de gusanos, por ejemplo, han desarrollado métodos aún más ingeniosos. Excretarán toda el agua de su cuerpo y permanecerán enterrados en sedimentos secos. «Esperarán así, en un estado de letargo estival, hasta que un poco de agua las vuelva a activar», explica Datry.
Adaptación al cambio climático
Sin embargo, los animales con respuestas tan cuidadosamente calibradas tienen dificultades para adaptarse a los efectos del cambio climático y las intervenciones antropogénicas. Los veranos más calurosos y secos están aumentando la necesidad de agua de la humanidad para regar los cultivos, lo que a su vez agota aún más los ríos. En consecuencia, los ríos perennes se están convirtiendo en intermitentes. Esta desecación extrema está teniendo enormes repercusiones ecológicas, al cortar el acceso a los refugios a los que normalmente habrían nadado los peces. Aunque las presas pueden crear balsas de agua, también desvían el agua y pueden impedir el movimiento longitudinal de los animales.
Garantizar la conectividad ecológica
Datry, que coordinó el proyecto DRYvER, financiado con fondos europeos, quiere que se tomen medidas para garantizar que los animales adaptados al proceso natural de desecación de los ríos sigan prosperando. «Una recomendación sería fomentar el reconocimiento de que cuando un río está seco, no está muerto», señala. «Si levantas una roca, encontrarás vida debajo esperando el agua». Datry también quiere ver actividades que apoyen la conectividad ecológica entre los refugios y los lugares propensos a la desecación, así como medidas proactivas para construir dichos refugios. «Los proyectos de restauración de arroyos para crear charcas naturales y mantener los humedales pueden tener mucho éxito», afirma. «Garantizar que las especies puedan acceder a ellos ayudará a asegurar la resiliencia ecológica de nuestros sistemas fluviales». Más información sobre la investigación de Thibault Datry: Comprender las repercusiones de la desecación de las redes fluviales