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Models and Methods for an active ageing workforce: an international academy

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Robots, tecnología inteligente y experiencia: repensar el trabajo para una Europa que envejece

A medida que la población activa europea envejece y aumenta la escasez de mano de obra, una red financiada con fondos europeos muestra cómo la robótica y el diseño inteligente centrado en el ser humano pueden ayudar a los trabajadores experimentados a seguir trabajando.

La población activa europea envejece rápidamente. El número de personas(se abrirá en una nueva ventana) de 55 años o más con empleo ha pasado de 23,8 millones en 2010 a casi 40 millones en 2025. Aunque alrededor del 65 % de las personas de 55 a 64 años siguen trabajando, las vacantes se mantienen obstinadamente altas, en el 2,1 %. Cada vez hay menos trabajadores jóvenes que sustituyan a los que se jubilan y la presión aumenta, especialmente en los sectores que dependen de tareas repetitivas y físicamente exigentes. «El envejecimiento se ha convertido en un problema urgente en Europa porque la población activa está envejeciendo rápidamente, mientras que el número de trabajadores jóvenes no crece al mismo ritmo», afirma Daria Battini, profesora de logística y diseño de instalaciones industriales en la Universidad de Padua y coordinadora del proyecto MAIA(se abrirá en una nueva ventana), financiado con fondos europeos. Pocos sectores sienten más este cambio que el manufacturero. A medida que aumenta la edad media en las fábricas, también aumentan las preocupaciones por la fatiga, el esfuerzo y el tiempo de recuperación. La cuestión a la que se enfrenta la industria ya no es si las fábricas deben adaptarse, sino cómo.

De la sustitución a la asistencia

El proyecto MAIA (Models and methods for an active ageing workforce) fue financiado en el marco de las acciones Marie Skłodowska-Curie(se abrirá en una nueva ventana) y reúne a catorce universidades de Europa, Estados Unidos, Japón, Canadá, Nueva Zelanda y Hong Kong. Su objetivo es rediseñar el trabajo para que los empleados con experiencia puedan seguir siendo productivos y comprometidos. En vez de tratar el envejecimiento como una limitación, el proyecto lo considera un reto de diseño. «En el planteamiento de MAIA, “envejecimiento activo” significa diseñar el trabajo de modo que los empleados con experiencia puedan seguir siendo productivos, seguros y comprometidos, sin pretender que todos tengan las mismas capacidades», explica Battini. A menudo ello significa utilizar la tecnología no para sustituir a los trabajadores, sino para apoyarlos. Los robots colaborativos pueden encargarse de levantar cargas pesadas o realizar posicionamientos complicados mientras los operarios se centran en tareas de precisión. Los exoesqueletos y los dispositivos ergonómicos reducen la tensión muscular. Las herramientas de realidad virtual inmersiva ayudan a los trabajadores a formarse con seguridad, probar nuevos trazados y perfeccionar movimientos sin interrumpir la producción. «En lugar de “sustituir al trabajador”, el objetivo es “eliminar la tensión y la complejidad innecesarias”, para que las personas cualificadas puedan centrarse en tareas de valor añadido», afirma Battini. El proyecto ha desarrollado prototipos de realidad inmersiva y captura de movimientos probados en laboratorios de ergonomía, haciendo hincapié en soluciones prácticas y fáciles de aplicar por los trabajadores más que en la exhibición de alta tecnología.

Conservar los conocimientos en la fábrica

Otra preocupación es la pérdida silenciosa de conocimientos cuando se jubila personal experimentado. El equipo de MAIA considera la retención de conocimientos una prioridad estratégica. «La idea es convertir los conocimientos tácitos en prácticas transferibles para que las empresas no partan de cero cuando se jubile gente cualificada», afirma Battini. Algunas empresas ya están aplicando estas ideas. En el norte de Italia, el fabricante de bombas DAB Pumps ha puesto en marcha su propia iniciativa inspirada en las directrices de MAIA y en la norma internacional ISO 25550:2022 sobre plantillas que tienen en cuenta la edad(se abrirá en una nueva ventana), a la que contribuyó el proyecto.

Diseñar la diversidad de edades

El cambio demográfico no es exclusivo de Europa. Japón y Norteamérica se enfrentan a tendencias similares, razón por la cual MAIA se construyó como una red mundial de investigación, que permite a los socios comparar soluciones en distintos contextos industriales y culturales. De cara al futuro, Battini no imagina fábricas con menos trabajadores mayores, sino lugares de trabajo diseñados en torno a la diversidad de edades como norma. Los puestos de trabajo y los horarios pueden ser más personalizados. Las tecnologías de asistencia podrían reducir la sobrecarga física. La inteligencia artificial puede ayudar a captar y compartir conocimientos entre generaciones. Si Europa quiere seguir siendo competitiva, la lección está clara: la innovación no consiste solo en máquinas más inteligentes. También se trata de diseñar sistemas que valoren la experiencia y garanticen que los trabajadores de más edad sigan siendo un activo, no una idea de última hora.

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