Susceptibilidad individual a la infección y la enfermedad por SARS-CoV-2
Aunque la pandemia de COVID-19 pueda haber terminado, el impacto del SARS-CoV-2 —el virus responsable de la enfermedad— no ha desaparecido. Sigue infectando a personas en todo el mundo, con consecuencias que van desde la infección asintomática hasta la enfermedad mortal, pasando por todos los grados intermedios. «Algunas personas no se infectan a pesar de la exposición repetida, mientras que otras desarrollan cuadros que van desde la infección asintomática hasta la neumonía mortal por COVID-19, complicaciones neurológicas, síndrome inflamatorio multisistémico o COVID prolongada», afirma Trine Mogensen, catedrática y consultora del Departamento de Biomedicina(se abrirá en una nueva ventana) de la Universidad de Aarhus(se abrirá en una nueva ventana) y del Departamento de Enfermedades Infecciosas(se abrirá en una nueva ventana) del Hospital Universitario de Aarhus(se abrirá en una nueva ventana). La causa de esta inmensa variabilidad clínica entre individuos sigue siendo un misterio médico, un misterio que el equipo del proyecto UNDINE(se abrirá en una nueva ventana), financiado con fondos europeos, se propuso ayudar a desentrañar. «Al explorar la genética humana y la inmunidad frente a la infección por el SARS-CoV-2 y las manifestaciones clínicas de la enfermedad, en el proyecto se aportaron hallazgos de relevancia médica y pública en relación con la COVID-19, así como con futuros virus emergentes y pandemias», añade Mogensen, coordinador del proyecto.
Desde la infección y la gravedad de la enfermedad hasta la COVID prolongada
Partiendo de la hipótesis de que muchos pacientes tienen anomalías genéticas o inmunológicas preexistentes que influyen en la infección y la enfermedad, el equipo del proyecto llevó a cabo estudios tanto en células individuales como en el organismo completo, así como en pacientes pediátricos y adultos. Lo que descubrió ha ampliado significativamente nuestra comprensión de la susceptibilidad individual a la infección por el SARS-CoV-2 y la gravedad de la enfermedad. Por ejemplo, en el proyecto se identificaron varios defectos genéticos del hospedador que determinan la gravedad de la enfermedad y la evolución de la infección, incluida la neumonía grave por COVID-19 y afecciones posteriores a la infección como el síndrome inflamatorio multisistémico tanto en niños como en adultos (MIS-C/A). En UNDINE se aclaró además cómo el sexo y la edad influyen en la patogénesis del SARS-CoV-2 y en el desenlace de la enfermedad, y se relacionaron estos factores con diferentes cepas del virus. También se han caracterizado el origen, la aparición y la persistencia de los autoanticuerpos neutralizantes y los interferones de tipo I, así como la forma en que estas proteínas influyen en el desarrollo de la COVID-19 grave y mortal. Además, los investigadores analizaron la COVID prolongada. «Aunque la patogénesis de la COVID prolongada sigue sin estar clara, en nuestra investigación se descartaron varios mecanismos inmunológicos de la enfermedad conocidos en otras afecciones posinfecciosas», explica Mogensen.
Mejorar la preparación de Europa ante las pandemias
El impacto de UNDINE es importante. No solo ha mejorado nuestra comprensión de por qué la exposición al SARS-CoV-2 da lugar a resultados tan diversos, sino que, al hacerlo, ha contribuido a que Europa esté mejor preparada para futuras pandemias. De hecho, algunos de sus hallazgos ya están teniendo un impacto médico directo. Entre ellos se incluye el desarrollo de una prueba de diagnóstico rápido para detectar autoanticuerpos neutralizantes contra el interferón e identificar defectos genéticos específicos que pueden analizarse en pacientes, familiares y subgrupos de riesgo. En el proyecto también se ha identificado un extracto antiviral y antiinflamatorio derivado del brócoli que se encuentra actualmente en fase de desarrollo para un ensayo clínico de fase 1. Por último, pero no por ello menos importante, al cartografiar la aparición, la transmisión y la virulencia de las diferentes cepas del SARS-CoV-2, en UNDINE se contribuye a las estrategias de vacunación actuales y futuras para diferentes grupos de edad y poblaciones. «UNDINE no es el punto final de la colaboración del consorcio(se abrirá en una nueva ventana), sino el inicio de un esfuerzo conjunto continuo para mejorar el conocimiento sobre las infecciones virales, la inmunidad del hospedador y la preparación ante las pandemias», concluye Mogensen.