Convertir en realidad las células de combustible de biogás
El biogás es una fuente de energía respetuosa con el medio ambiente. El metano, el principal componente del biogás, se produce por la digestión aeróbica de la materia orgánica (e.g. residuos animales y humanos). El metano es un combustible de combustión limpia que produce emisiones contaminantes mínimas. El silicio presente en el biogás puede acumularse y dañar el motor de combustión de gases, reduciendo considerablemente su vida útil. También reduce la eficiencia del sistema catalítico, lo que produce más emisiones contaminantes. Existen diferentes métodos para limpiar el biogás de los compuestos que contienen silicio, es decir, los organosiloxanos, pero en la actualidad son muy caros. Esto ha limitado la aplicación del biogás, concretamente en el mercado de las células de combustible. Para superar este obstáculo, la Comisión Europea financió el proyecto AMONCO. El coordinador del proyecto, Profactor, se encargó de desarrollar unos mecanismos de limpieza más rentables. Profactor fabricó un biofiltro basado en los microorganismos que pueden competir con la eficiencia de los métodos más caros de congelación, limpieza de solventes y carbonos activados, pero a un precio más bajo. En el marco del proyecto AMONCO, se desarrolló y se comprobó un prototipo en el laboratorio. Se deben efectuar algunas mejoras antes de poder extender el sistema a las plantas industriales de biogás, pero estamos más cerca de las células de combustible de biogás económica y técnicamente viables.