Las baterías de níquel cadmio alimentan los vehículos aéreos no tripulados
Los vehículos aéreos no tripulados (UAV, por sus siglas en inglés) se utilizan desde la Segunda Guerra Mundial. Aunque se usan principalmente en actividades militares, existen otras aplicaciones tales como el reparto de alimentos y ayuda a zonas remotas. El proyecto FASTWing, financiado en el marco del Programa GROWTH, trató de desarrollar una nueva generación de UAV más ligeros. Dado que el peso es una de las mayores limitaciones, hay que hacer lo posible por reducir el peso de cada componente instalado en los UAV. Esto incluye las fuentes de alimentación, que son baterías. Se encomendó a la Compañía Española de Sistemas Aeronáuticos (CESA) la labor de optimizar las baterías a abordo de los UAV. Se probaron distintas tecnologías en el laboratorio y en condiciones parecidas a las que previsiblemente se experimentarían en el vuelo. Se comprobó que las baterías de níquel e hidruro metálico (NiMH) eran superiores en cuanto a densidad de energía por unidad de masa. Los materiales utilizados para construir las baterías de NiMH también son más ecológicos que los que se usan en otras clases de baterías. Sin embargo, los problemas hallados con el funcionamiento en temperaturas extremas y los altos costes de producción indicaron que la tecnología de NiMH no era la adecuada para los UAV. La siguiente alternativa resultó ser el níquel cadmio (NiCd). CESA trabajó con los socios de FASTWing para realizar las modificaciones necesarias para cumplir los rigurosos requisitos de peso. La tecnología de NiCd desarrollada también puede usarse en otras aplicaciones en las que hay que tener en cuenta el peso y las condiciones ambientales.