La biomasa impulsa la Europa del futuro
Una porción de la energía del Sol que alcanza la superficie de la Tierra se convierte en biomasa y se almacena como tal. En los últimos tiempos ha habido gran cantidad de investigación y desarrollo para promover el uso de la biomasa en la generación de electricidad. Esto se debe a que, a diferencia de los combustibles fósiles, la biomasa constituye una fuente de energía renovable y ecológica. FBCOBIOW es uno de los varios projectos relacionados con la biomasa financiados por el Programa EESD (Programa de Energía, Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible). Se propone realizar una evaluación técnica y financiera exhaustiva del potencial de quemar biomasa en combinación con el carbón y otros combustibles fósiles. Ingenieros de la Universidad Tecnológica de Wroclaw, socia de FBCOBIOW, se encargaron de identificar biomasa adecuada para su uso en una central de 670 MW situada en Turow, Polonia. Esta central CHP («combinación de calor y electricidad») está equipada para realizar combustión en lecho fluidizado (FBC), que es muy compatible con aplicaciones que emplean biomasa, gracias a que utiliza aire a presión con el que crea un flujo de turbulencias en la cámara de combustión. Los científicos polacos que participan en el proyecto concluyeron que las opciones más favorables son los residuos de la industria maderera local, el sauce y la paja. Los análisis químicos de esta biomasa dilucidaron el mejor modo de almacenarla antes de su uso. La labor más importante realizada en FBCOBIOW fue la optimización del proceso de combustión teniendo en cuenta una amplia variedad de factores, entre ellos las emisiones, la generación de energía, la seguridad, los costes de puesta en funcionamiento y los costes de explotación. Se desarrollaron dos tipos diferentes de sistemas de alimentación para suministrar biomasa al quemador que se diferenciaban en el modo de almacenar la biomasa antes de quemarla. Los ingenieros observaron que la eficiencia más alta se lograba con mezclas que contenían entre un 10 y un 20 % de biomasa. Países como Polonia podrán valerse de estos resultados para producir electricidad más limpia y limitar los efectos sobre el cambio climático.