Biorreactores para la regeneración ósea con autoinjertos
La ingeniería de tejidos es un campo relativamente nuevo que surgió a raíz de las dificultades que presenta la restauración de la función ósea en sus formas tradicionales. Uno de los tratamientos más comunes en el pasado se basaba en los autoinjertos o autotrasplantes, es decir injertos del propio paciente. El problema de este procedimiento radica en que requiere dos intervenciones quirúrgicas, lo que conlleva un aumento de los riesgos y complicaciones. La regeneración de tejidos mediante el uso de materiales de implante artificiales es una vía muy prometedora que, sin embargo, ha encontrado numerosos obstáculos en su paso del laboratorio a la práctica clínica. Entre los principales obstáculos cabe destacar los altos costes, la falta de reproducibilidad debida a la falta de normas y protocolos adecuados y las dificultades técnicas de la transferencia de tejido desde las «fábricas celulares» hasta los hospitales. Los socios del proyecto Autobone se propusieron reunir los conceptos de «fábrica celular» y «autoinjerto» en unidades de producción automatizadas hospitalarias. Los investigadores desarrollaron biorreactores que pueden utilizarse en los propios hospitales y son capaces de activar andamios porosos especialmente diseñados con células madre de médula ósea del paciente para producir material óseo cuasi-autólogo. A continuación, los socios del proyecto validaron los prototipos en modelos de animales de gran tamaño. La comercialización de los reactores Autobone podría tener importantes repercusiones en la calidad de vida del paciente y los costes sanitarios. Además, la tecnología se podría aplicar a la regeneración de otros tipos de tejidos, lo que abre perspectivas interesantes para la restauración funcional a miles de personas en el futuro.