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Prevención de epidemias de dengue

Algo más de la mitad de la población mundial —el 55 %— se encuentra en riesgo de contraer el virus del dengue (DEN), una enfermedad transmitida por un mosquito. Comprender cómo se transmite el DEN es primordial para desarrollar estrategias de intervención eficaces.

Salud

Los estudios epidemiológicos demuestran que la mayoría de las infecciones por DEN son asintomáticas, por lo que pasan inadvertidas a los sistemas de control existentes. Las estrategias de control de los mosquitos tampoco son muy efectivas, ya que no ofrecen una solución a largo plazo. La mejora de los cuidados médicos dispensados a los pacientes ingresados con fiebre del dengue grave o hemorrágico ha reducido las tasas de mortalidad, pero estas medidas por sí solas son insuficientes para paliar la transmisión. El proyecto financiado con fondos europeos DENFREE reunió a un equipo multidisciplinario de expertos para estudiar la contribución de los casos de infección asintomática a la transmisión del DEN. Los hallazgos relativos al patrón de propagación espacio-temporal del virus ponen de manifiesto la importancia de los movimientos humanos, y los datos de la Polinesia francesa demuestran que el dengue solo puede persistir gracias a la circulación entre islas. En el plano científico, el consorcio estudió la interacción entre el huésped y el vector del DEN, y descubrió que la proliferación del virus era similar en distintas regiones geográficas. El elemento principal para el contagio del virus resultó ser la población de mosquitos, como dejaron patente los experimentos de presión selectiva y estímulo de la transmisión. En lo que respecta a la variabilidad genética, los pacientes con infección secundaria presentaban una mayor variabilidad en genes no estructurales que aquellos que padecían una infección primaria. Los resultados apuntan a que durante el avance de la epidemia se produjeron cambios en las masas de población vírica y ello afectó a su capacidad replicativa. Cabe destacar que los científicos identificaron diferencias en las respuestas inmunológicas de los individuos asintomáticos con respecto a los enfermos de dengue con linfocitos T activados y plasmoblastos, respectivamente. Estos hallazgos corroboran la función protectora de los linfocitos T y aportan una nueva vía de desarrollo de vacunas contra el dengue. Los análisis del genoma completo de pacientes de Cuba y Tailandia permitieron identificar genes en el metabolismo de los lípidos y constataron la intervención de vías de señalización xenobióticas en la patogenia de la enfermedad. El consorcio se sirvió de estos marcadores genéticos para demostrar que las poblaciones europeas presentan un mayor riesgo que las del Sudeste Asiático de contraer dengue hemorrágico, mientras que están mejor protegidas contra el virus clásico. Por otra parte, se destinaron importantes esfuerzos a la diagnosis del dengue mediante una nueva prueba de diagnóstico en el punto de atención y un método de detección de alta sensibilidad basado en anticuerpos. La labor del equipo de DENFREE aportó información relevante sobre la competencia de los vectores europeos, los marcadores genéticos virales de adaptación a los mosquitos europeos y la susceptibilidad genética de poblaciones específicas al dengue clínico y hemorrágico. Junto con los nuevos métodos de detección y estrategias de intervención, el proyecto DENFREE contribuirá a un mayor control de la transmisión del dengue.

Palabras clave

Virus del dengue, mosquito, DENFREE, linfocitos T, diagnóstico en el punto de atención

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