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Foraging Behavior in children: A new way to understand attentional development

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Los juegos arrojan luz sobre cómo se desarrolla la capacidad cognitiva

Mediante el uso de divertidos videojuegos que implican tareas de forrajeo, los investigadores obtienen una imagen íntegra de la capacidad de un niño para planificar y resolver problemas, y de cómo estas capacidades se desarrollan a diferentes edades.

Investigación fundamental
Salud

Las funciones ejecutivas son aquellas que nos permiten planificar, organizar, tomar decisiones, resolver problemas y prestar atención. A pesar de que estas capacidades son fundamentales para nuestra capacidad de funcionar de forma independiente, no se nace con ellas, sino que deben desarrollarse en un proceso que comienza en la infancia. Beatriz Gil-Gómez de Liaño, profesora adjunta de la Universidad Autónoma de Madrid, comenta: «Lamentablemente, todavía sabemos muy poco sobre cómo los niños desarrollan sus funciones ejecutivas». Con el respaldo del proyecto FORAGEKID, financiado con fondos europeos, y con la colaboración de Jeremy Wolfe, catedrático en BWH-Harvard Medical, y de Fernando Maestú, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, Gil-Gómez de Liaño está trabajando para contribuir a rellenar esta brecha del conocimiento. Sus esfuerzos se han centrado en el forrajeo, un tipo específico de tarea de búsqueda visual que los niños utilizan, por ejemplo, para buscar piezas de Lego con las que construir una estructura. Gil-Gómez de Liaño explica: «Dado que el forrajeo engloba diferentes capacidades ejecutivas dentro de una misma tarea, podría servir como medio para evaluar la función ejecutiva global de un niño». La investigación de Gil-Gómez de Liaño se llevó a cabo con el apoyo de las Acciones Marie Skłodowska-Curie.

Integración de tareas de forrajeo en videojuegos

Tradicionalmente, se ha probado la función ejecutiva en niños usando, entre otras cosas, tareas de búsqueda visual normalizadas desarrolladas para adultos. Gil-Gómez de Liaño añade: «Desde el punto de vista de un niño, esas tareas son aburridas. Estas tareas, en lugar de evaluar con precisión la función ejecutiva real del niño, con frecuencia ponen a prueba su paciencia». En lugar de ello, Gil-Gómez de Liaño decidió adoptar un enfoque diferente. Gil-Gómez de Liaño apunta: «Desarrollamos videojuegos híbridos divertidos que integran las tareas de forrajeo como medio para poner a prueba la función ejecutiva». Según Gil-Gómez de Liaño, uno de los juegos pide a los niños que exploren una jungla de dibujos animados para encontrar juguetes muy conocidos, mientras que otro hace que los jugadores tomen decisiones sobre diferentes formas coloreadas. Gil-Gómez de Liaño añade: «A los niños les encantan estas tareas divertidas». Por supuesto, estos videojuegos son mucho más que mera diversión, ya que han sido diseñados para ofrecer a los investigadores nueva información sobre el desarrollo cognitivo. Gil-Gómez de Liaño destaca: «Estos juegos nos han proporcionado una imagen bastante completa de las funciones ejecutivas y de cómo se desarrollan a diferentes edades y niveles de capacidad cognitiva». Por ejemplo, el proyecto confirmó que las tareas de forrajeo podrían ayudar a los investigadores a comprender los procesos atencionales y de control típicos, junto con la toma de decisiones, la flexibilidad cognitiva, la utilización de estrategias cognitivas y el proceso de la memoria de trabajo. Los juegos también demostraron que la función ejecutiva infantil está mucho más avanzada de lo que se pensaba. Gil-Gómez de Liaño comenta: «El juego de forrajeo permite que los niños pequeños utilicen sus capacidades atencionales de una forma más adaptada, lo que significa que pueden centrarse mejor en la tarea en cuestión. Esto es importante porque demuestra que tienen potencial para entrenar dichas funciones para su uso en otros contextos».

Enseñar las funciones ejecutivas

Los juegos de forrajeo también tienen potencial para ayudar a enseñar las funciones ejecutivas. Según Gil-Gómez de Liaño, esto podría resultar particularmente beneficioso para aquellos niños cuyas habilidades ejecutivas no se desarrollan de forma natural, como aquellos con dificultades de aprendizaje, trastornos por déficit de atención o autismo. Gil-Gómez de Liaño concluye: «Esperamos que nuestros hallazgos puedan ser utilizados para desarrollar la función ejecutiva en esos niños, al mismo tiempo que se ayuda a la comunidad científica a que entienda mejor los déficits cognitivos asociados con esos trastornos del desarrollo».

Palabras clave

FORAGEKID, ludificación, función cognitiva, tareas de forrajeo, capacidad cognitiva, búsqueda visual, dificultades de aprendizaje

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