Las nuevas tecnologías al servicio de la biodiversidad marina
En la actualidad, solo el 2 % de los mares de la UE están cubiertos por zonas marinas protegidas, mientras que desde 1970 se ha producido un declive de más del 70 % en el tamaño medio de las poblaciones silvestres. A pesar de estas sombrías estadísticas y de la necesidad de conservación, los datos sobre biodiversidad marina siguen estando fragmentados, no son accesibles de manera uniforme y son difíciles de integrar a través de las fronteras. En consecuencia, es inminente la necesidad de vigilar la pesca, proteger las especies amenazadas y restaurar los hábitats.
Conectar sistemas de observación fragmentados
El equipo del proyecto MARCO-BOLO(se abrirá en una nueva ventana), financiado con fondos europeos, se propuso cambiar esta situación conectando la capacidad de observación existente, mejorando las tecnologías y ajustando la vigilancia de la biodiversidad a las normas europeas y mundiales. El proyecto se centró en mejorar el acceso a los datos sobre biodiversidad, desarrollar nuevas tecnologías de seguimiento y generar modelos predictivos. «Nuestro objetivo era reforzar la base europea de observación biológica marina», explica Nicolas Pade, coordinador del proyecto. Aunque Europa cuenta con amplios programas de vigilancia, la falta de coordinación entre los sistemas nacionales y regionales limita su repercusión colectiva. Las conclusiones del proyecto indican que una mayor coordinación transfronteriza podría mejorar sustancialmente las evaluaciones de la biodiversidad, sobre todo en los sistemas de agua dulce y costeros. Para mejorar el acceso a los datos y su reutilización, el consorcio utilizó varias plataformas (EMODnet, OBIS y GBIF).
Innovaciones tecnológicas
En el área tecnológica, el equipo de MARCO-BOLO ha probado e integrado una serie de herramientas avanzadas de cartografía y seguimiento de la biodiversidad. Se ha evaluado ampliamente el ADN ambiental(se abrirá en una nueva ventana), lo que ha demostrado una fiabilidad comparable a los métodos tradicionales de muestreo y, en algunos casos, un rendimiento superior para detectar especies raras, crípticas o microscópicas. En el proyecto también se ha integrado teledetección por satélite(se abrirá en una nueva ventana) con observaciones genómicas para mejorar las predicciones de la composición de la floración del plancton. «Un avance excepcional de MARCO-BOLO es el diseño de un “software” que permite que muchos sensores desplegados al mismo tiempo se comuniquen y garanticen la geolocalización exacta de todas las muestras», destaca Pade. Los despliegues de campo a gran escala en el mar del Norte, con buques de investigación, instrumentos anclados y vehículos autónomos, demostraron la viabilidad de los sistemas de vigilancia integrados y rentables.
Involucrar a las partes interesadas y dar forma a la gobernanza
Reconociendo que los datos solo importan si se utilizan, en MARCO-BOLO se estableció una comunidad de prácticas para conectar a los generadores de datos con los responsables políticos, las agencias ambientales y otros usuarios finales. «El objetivo era colaborar con las distintas partes interesadas del sector marino para conocer sus necesidades y los cuellos de botella a la hora de hacer llegar la información y los productos de datos a las personas adecuadas y en los formatos adecuados», explica Pade. La colaboración con iniciativas como Biodiversa+, OBAMA-NEXT y BioEcoOcean ha reforzado los vínculos con programas de observación europeos e internacionales, como GOOS(se abrirá en una nueva ventana) y GEO BON(se abrirá en una nueva ventana). Estas interacciones pusieron de manifiesto la existencia de una importante laguna de conocimientos sobre biodiversidad marina en algunos sectores de la comunidad política, lo que subraya la importancia del desarrollo de capacidades y de una comunicación clara.
Bases para futuros controles
Más allá de las tecnologías específicas, el éxito de MARCO-BOLO radica en demostrar que la acción coordinada europea puede mejorar la observación de la biodiversidad marina. Al mejorar la accesibilidad de los datos y avanzar en la integración de multisensores, el equipo del proyecto ha elevado el nivel de la vigilancia biológica en aguas costeras y oceánicas. Según Pade: «El verdadero logro de MARCO-BOLO no es solo recopilar más datos, sino integrar la vigilancia biológica en los sistemas de observación europeos de forma coherente y normalizada». El equipo del proyecto pide ahora a los programas nacionales y a las instituciones de la Unión Europea que se basen en sus recomendaciones, lo que garantizará que Europa ponga en marcha la vigilancia de la biodiversidad marina teniendo en cuenta la aceleración del cambio ambiental.