Trazar el camino hacia un ecosistema europeo de videojuegos más justo
Con unos ingresos que alcanzaron los 18 000 millones de euros en 2023(se abrirá en una nueva ventana), el sector europeo de los videojuegos ha experimentado un crecimiento significativo. Sin embargo, en un panorama digital en rápida evolución, el sector sigue aislado de los ámbitos culturales que ofrecen oportunidades clave para el crecimiento económico, la creación de empleo y la cohesión social. Así surge GAMEHEARTS(se abrirá en una nueva ventana), un proyecto financiado con fondos europeos que tiende un puente entre la investigación, la colaboración intersectorial y las recomendaciones políticas concretas. GAMEHEARTS, que reúne a universidades, grandes empresas del sector y asociaciones de videojuegos, se propuso comprender los retos y las tendencias del sector para apoyar la integración de los ecosistemas de la industria europea de los videojuegos en las industrias creativas y culturales. «Los videojuegos se sitúan en la encrucijada de múltiples formas culturales, combinando la narración, las artes visuales, el diseño, la música y la tecnología digital», afirma la coordinadora del proyecto, Katharine Sarikakis. «Esta integración permite la innovación intersectorial, lo que ayuda a diferentes sectores a intercambiar métodos, tecnologías y métodos creativos».
Un paisaje fragmentado
El equipo de GAMEHEARTS adoptó un método holístico del ecosistema, analizando cómo interactúan los desarrolladores, los responsables políticos, las instituciones culturales, los jugadores y otros agentes. Una de las conclusiones más significativas del proyecto se refiere a la fragmentación de las políticas en toda la Unión Europea. El proyecto también puso de manifiesto la existencia de desigualdades estructurales persistentes: las disparidades de género, las culturas laborales excluyentes y el acoso en línea obstaculizan la inclusión y la diversidad dentro del sector. La escasez de personal cualificado y el acceso desigual a la financiación agravan aún más estas desigualdades, sobre todo para los desarrolladores más pequeños y las regiones situadas fuera de los principales centros. «Estos retos no son problemas aislados. Son el resultado de problemas sistémicos e interrelacionados en los ámbitos de la política, la educación, la cultura y la economía, que requieren una acción colectiva», afirma Sarikakis.
Tendiendo puentes entre los juegos y la cultura
GAMEHEARTS también analizó la colaboración(se abrirá en una nueva ventana) entre la industria de los videojuegos e instituciones culturales como museos, orquestas y organizaciones deportivas. La investigación reveló que los incentivos económicos por sí solos no bastan para que estas colaboraciones funcionen: cuestiones como el control de la marca, la apropiación cultural y las diferentes culturas de trabajo son factores determinantes a la hora de que una colaboración pueda llevarse a cabo. Para poner en práctica estas cuestiones, el proyecto ha desarrollado conjuntamente un juego narrativo breve(se abrirá en una nueva ventana) junto con socios con distintos niveles de familiaridad con los videojuegos, entre los que se incluyen el Imperial War Museum, la Orquesta Sinfónica de Londres y City Football Group. El juego sigue la trayectoria de un balón de fútbol —inspirado en el poder unificador del deporte— a medida que recorre escenarios bélicos extraídos de los archivos del museo, con grabaciones orquestales como banda sonora. El juego plantea cuestiones fundamentales para cualquier colaboración de este tipo: cómo conciliar la libertad creativa con el respeto por el patrimonio cultural. «Se convierte en un recurso jugable que aborda directamente los retos que plantean los videojuegos y la colaboración cultural», señala Sarikakis. Los talleres celebrados con los socios también pusieron de relieve los motivos comunes que justifican la colaboración. Muchas organizaciones culturales ven los videojuegos como una forma de llegar a un público más joven, mientras que los desarrolladores pueden beneficiarse de nuevas narrativas y de una mayor visibilidad en un mercado saturado.
Una hoja de ruta para el cambio
A la luz de sus conclusiones, GAMEHEARTS propone una hoja de ruta coordinada de la Unión Europea(se abrirá en una nueva ventana) que abarque una gobernanza armonizada, entornos en línea más seguros, normas laborales inclusivas, vías más sólidas de transición de la educación al sector y financiación específica para los pequeños desarrolladores y las regiones infrarrepresentadas. «Al ofrecer orientación basada en la investigación a las partes interesadas, el proyecto tiene como objetivo “contribuir a una regulación más coherente, reducir la fragmentación entre los Estados miembros y fomentar un desarrollo del sector más justo e inclusivo”», añade Sarikakis.