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Por qué nos cuesta tanto desconectar

Un estudio analiza las causas del desplazamiento continuo por los contenidos digitales y la influencia del estado de ánimo en este hábito.

¿Está de mal humor o se siente estresado? ¿Está desatendiendo el trabajo, los estudios o sus relaciones personales? Según un equipo de investigación de la Universidad de Duisburgo-Essen (Alemania), pasar demasiado tiempo en línea podría tener algo que ver con ello.

Mal humor o conexión permanente: ¿qué ocurre primero?

Ahora bien, ¿recurrimos a internet porque estamos de mal humor o es el uso frecuente de internet lo que acaba afectando a nuestro estado de ánimo? «Parece que nos encontramos ante un círculo vicioso», manifestó Andreas Oelker, coautor del estudio y estudiante de doctorado, a «The Washington Post»(se abrirá en una nueva ventana). «Cuando una persona está de mal humor, intenta sentirse mejor navegando por internet, pero no sirve de mucho. Así que cada vez lo utiliza más». En el estudio participaron novecientas personas de entre dieciocho y sesenta y cinco años, a las que se observó durante catorce días consecutivos. Los resultados, publicados en la revista «PLOS One»(se abrirá en una nueva ventana), revelaron que el principal factor detrás del uso diario de las redes sociales, los videojuegos y las compras en línea no era el estrés ni el estado de ánimo, sino la tentación del momento. Esa tentación era lo que llevaba a los participantes a conectarse una y otra vez, mientras que el placer y el alivio que experimentaban reforzaban las ganas de volverlo a hacer. De hecho, la tentación duplicaba la probabilidad de conectarse y, entre quienes presentaban los hábitos más problemáticos, aumentaba la tendencia a desatender otras responsabilidades. «Más que el estrés o el estado de ánimo por sí solos, es el impulso momentáneo de conectarse lo que determina si una persona realiza actividades en línea y experimenta sus consecuencias, tanto gratificantes como perjudiciales», explicó Oelker en «The Guardian»(se abrirá en una nueva ventana). «Comprender por qué las personas con riesgo de hacer un uso problemático de internet se conectan en momentos concretos es fundamental para desarrollar mejores estrategias de prevención y tratamiento. Nuestros descubrimientos indican que ayudar a reconocer y controlar esos momentos de tentación puede ser más eficaz que centrarse solo en el estrés o el estado de ánimo».

Estrés, pantallas y hábitos problemáticos

En términos generales, el estrés apenas influyó en el tiempo de uso de las pantallas. Sin embargo, entre las personas con hábitos más problemáticos, los días de mayor estrés aumentaban tanto la tentación de conectarse como el dejar de lado otras obligaciones. El estudio destaca que el uso de internet no es perjudicial en sí mismo, sino que los problemas aparecen cuando se vuelve excesivo o problemático. «Nos gustaría señalar que solo un pequeño porcentaje de los usuarios de internet desarrolla patrones de uso patológicos. Internet puede ser una fuente de entretenimiento y contribuir a aliviar el estrés, siempre y cuando no se descuiden de forma sistemática otros aspectos importantes de la vida», explicó Silke M. Müller, coautora del estudio. «Entre ellos no solo figuran las obligaciones y responsabilidades esenciales, sino también otras actividades cuyos efectos positivos sobre el bienestar y la salud están demostrados, como hacer ejercicio, pasar tiempo al aire libre o hacer cosas con amigos». Los autores también sugieren que los tratamientos deberían centrarse más en controlar el impulso de conectarse que en controlar el estrés o mejorar el estado de ánimo. Ya sea para consultar las redes sociales o para jugar, a menudo recurrimos a internet para sobrellevar las dificultades del día a día. Buscar formas más saludables de afrontarlas puede ser una opción mucho más adecuada. Reducir el tiempo de uso de las pantallas puede ayudarnos a reconectar con las actividades que realmente nos hacen felices.