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Cómo decide el cerebro qué recordar

Una nueva investigación respaldada por la Unión Europea esclarece los mecanismos que determinan qué recuerdos conserva el cerebro a largo plazo.

En un estudio(se abrirá en una nueva ventana), publicado recientemente en la revista «PLOS Biology» y respaldado por los proyectos europeos MemOpt y SLEEPAWAY, se ha demostrado que el cerebro probablemente «marca» determinadas experiencias durante el aprendizaje para consolidar mejor su recuerdo durante el sueño. Los resultados aportan nuevos conocimientos sobre los mecanismos neuronales que determinan qué información conserva el cerebro para el futuro. Los recuerdos no son una reproducción exacta de lo que vivimos cada día, sino una selección de nuestras experiencias más destacadas. Se cree que este filtrado adaptativo depende de un proceso de marcaje que tiene lugar durante el aprendizaje y que consiste en identificar determinados recuerdos como importantes y priorizarlos para su consolidación en períodos de reposo, como el sueño. Sin este mecanismo selectivo, el cerebro podría sufrir una sobrecarga al no poder distinguir la información relevante del cúmulo de experiencias cotidianas. Aunque los estudios con animales han aportado pruebas convincentes de que la novedad, la repetición y la recompensa influyen en qué recuerdos se marcan para su procesamiento durante el sueño, hasta ahora no se habían obtenido pruebas directas de un mecanismo similar en seres humanos. La nueva investigación aporta las primeras pruebas claras de los mecanismos neuronales por los que el cerebro humano prepara determinados recuerdos, desde el momento mismo en que se forman, para consolidarlos durante el sueño. «Todavía no sabemos por qué el cerebro conserva unos recuerdos y descarta otros —señalan los autores de la investigación en una noticia publicada en «EurekAlert!»(se abrirá en una nueva ventana) –. Los nuevos hallazgos ayudan a esclarecer esa cuestión al identificar, por primera vez, una firma de actividad neuronal que indica al cerebro qué experiencias debe procesar durante el sueño para convertirlas en recuerdos a largo plazo».

Descifrar las señales cerebrales de la memoria

Para investigar el mecanismo por el que el cerebro determina qué recuerdos conservar, los investigadores seleccionaron a treinta y un adultos jóvenes sanos y utilizaron electroencefalografía (EEG) para medir los patrones de actividad cerebral mientras aprendían distintas asociaciones entre objetos y palabras. Los participantes realizaron una prueba sobre estas asociaciones inmediatamente después de aprenderlas y otra tras un descanso de dos horas. El procedimiento se llevó a cabo en dos visitas distintas. En una de las visitas podían dormir una siesta, mientras que en la otra veían documentales sobre la naturaleza. De este modo, los investigadores pudieron comparar hasta qué punto recordaban las asociaciones después de un período de sueño o de vigilia. Los investigadores analizaron los registros de EEG de los participantes e identificaron distintos patrones de actividad cerebral durante el aprendizaje que se correspondían con los recuerdos consolidados durante el sueño. En concreto, relacionaron las oscilaciones repetitivas registradas durante la codificación con los elementos que los participantes recordaban después del período de descanso. Se observó que las asociaciones entre palabras y objetos que durante el aprendizaje coincidían con oscilaciones theta de entre 3 y 8 Hz tenían más probabilidades de conservarse después del sueño, pero no tras la vigilia. A su vez, esta actividad theta predecía un mayor acoplamiento entre las oscilaciones lentas y los husos del sueño —ráfagas de actividad neuronal que se producen durante el sueño—, que a su vez se asociaban a un mejor rendimiento de la memoria después de dormir. Aunque la capacidad para recordar solo se evaluó al cabo de dos horas, los resultados apuntan a que las oscilaciones theta constituyen la señal neuronal con la que el cerebro marca las experiencias que consolidará durante el sueño. «Nuestros descubrimientos ayudan a comprender mejor los procesos cerebrales que determinan qué acabamos recordando. Además, podrían abrir nuevas vías para entender y tratar problemas de salud mental frecuentes, como la depresión», comentan los autores. El proyecto MemOpt (Optimising memory: Understanding the role of sleep in selective memory strengthening) concluyó en 2024, mientras que el proyecto SLEEPAWAY (Forgetting unwanted memories in sleep) finalizará en 2030. Para más información, consulte: Proyecto MemOpt Proyecto SLEEPAWAY