En marcha hacia la resolución genética
Las células microbianas varían genética, bioquímica y fisiológicamente y también en su comportamiento en general. La clave para comprender sus propiedades radica en desentrañar los detalles más diminutos de su estructura y sus interacciones. En este campo ya se han logrado avances de relevancia y ahora resulta aún más impresionante el uso de nanorrobots en el estudio de las células. El desarrollo de robots a nanoescala, de tan sólo unos pocos cm3 de tamaño, permitirá extraer información sobre los procesos celulares fundamentales, como el crecimiento, la proliferación y la comunicación. Estos robots están equipados con microscopios de fuerza atómica (AFM) que permiten captar imágenes al nivel atómico. Dichos microscopios están provistos de una varilla en voladizo cuya punta es cerámica o semiconductora y tiene un átomo de ancho. A medida que la punta se mueve sobre el material va tocando la superficie, bien continuamente bien periódicamente, y se curva según sea repelida o atraída por la estructura. Un láser capta las deflexiones. De ese modo se pueden obtener datos topológicos con una resolución nanométrica. Además, se pueden evaluar las propiedades de la superficie: elasticidad, conductividad, fricción y otras propiedades físicas. Una de las ventajas más importantes de usar microscopios de fuerza atómica, con respecto a otros microscopios que requieren muestras secas, es que se pueden usar muestras vivas. Esto quiere decir que se pueden estudiar las células en su entorno natural y se pueden observar los procesos mientras ocurren. Así, el microrrobot puede funcionar en modo de barrido y obtener imágenes de superficies sólidas. También puede realizar una nanoindentación para obtener imágenes de muestras líquidas haciendo mediciones repetidas a lo largo de cada muestra. Usando un grupo de robots, se pueden hacer mediciones simultáneamente en distintas partes de las bacterias. Este completo y detallado instrumento de captación de imágenes está listo para ofrecer respuestas a muchas preguntas de la genética que aún están por resolver. Sólo queda que este ejército de robots se ponga en marcha.